En 1572 Fray
Francisco de Rades y Andrada había narrado en su Chrónica de las tres Órdenes y Cavallerias de Santiago, Calatrava y
Alcántara, un caso verídico del que nacieron varios romances populares muy
divulgados, así como también un dicho, “Fuenteovejuna lo hizo”, que Covarrubias
registra en su Tesoro de la Lengua
Castellana, de Fray Lope Félix de
Vega Carpio: fue el más grande dramaturgo del Siglo De Oro español, el
verdadero creador del drama nacional y el más fecundo autor teatral de todos
los tiempos. Por la fabulosa cantidad de obras escritas, Cervantes lo calificó
de “monstruo de la naturaleza”.
Nació en Madrid en 1552 y aunque se
sabe poco de su infancia, se sabe que estudió con los teatinos y en el Colegio
Imperial de los jesuitas. Fue paje del obispo de Cartagena, quien lo ayudó para
continuar sus estudios en la Universidad de Alcalá (1578). A los diecisiete
años se enamoró en Madrid de Elena Osorio, una bella muchacha. Esta pasión
terminó con un proceso contra el poeta y su posterior condena a destierro por
ocho años del reino de Castilla, a causa de unas sátiras que había escrito
contra la joven y a su familia. Abandonó el lugar sin concluir sus estudios
universitarios. Se casó por poder con una dama a la que había raptado (1588),
pero la dejó a los pocos días y se embarcó como voluntario en la Armada
Invencible, en Lisboa. Al desembarcarse se instaló en Valencia (1589) para
completar el período de su destierro. Allí llevó una vida tranquila y hogareña
con su mujer, y se dedicó a escribir dramas para ganarse la vida. En 1595 quedó
viudo, y al poco tiempo perdió también a sus dos hijos. En su viudez, mantuvo
una relación con una comediante (Micaela Luján, Lucinda), cuyo esposo había
marchado a las Indias, con la cual tuvo siete hijos. Lope se casó en segundas
nupcias en 1598 con la hija de un rico abastecedor de carne y pescado de la
corte (Juana Guardo), que le llevó al matrimonio una rica dote en dinero. Este
matrimonio le atrajo la burla implacable de sus enemigos literarios, quienes se
mofaron de él alegando que la boda había sido un negocio. En esta época comienza
el dramaturgo su lucha literaria con Góngora. Se estableció con su esposa en
Madrid en 1610, donde pasó días felices con ella y su hijo Carlos Félix, pero
la felicidad le duró poco, porque su hijo falleció a los siete años en 1613 y
su esposa poco tiempo después en un parto. Viudo nuevamente mantuvo galanteos
con otra dama. En 1614 se ordenó sacerdote. Hacia el fin de su vida se enamoró
de otra mujer, Marta de Nevares, esposa de un hombre de negocios con la que
tuvo una hija. Esta mujer encegueció y murió en 1632, tres años antes que Lope.
Acabó sus días en Madrid en 1635, luego de haberse entregado a expiar sus
errores con religiosa disciplina. Todo el pueblo de Madrid se asoció al duelo.
FRAY LOPE FELIX DE VEGA CARPIO, el escritor:
1)
Escribió poesías líricas (repudió
por naturaleza las formas expresivas barrrocas y sobre todo el amaneramiento de
Góngora y los culteranos). No fue innovador, por el contrario, siguió la más
pura línea tradicional, es decir, la popular.
2)
Poesías sacras: fue un hombre de
una profunda religiosidad, que se confirma en este tipo de poesías y en su vida
sacerdotal.
3)
Poesías profanas: el amor profano,
caracterizadas por una notoria delicadeza de sentimientos.
4)
La obra dramática: el teatro de
Lope de Vega abarca prácticamente todas las modalidades dramáticas de la época:
comedia, tragicomedia y drama, y todos los temas: religioso, profano, real,
fantástico, histórico, novelesco. Frecuentó tanto lo erudito como lo popular,
lo nacional como lo extranjero. En una poesía suya declara haber compuesto 1500
fábulas, algunas de las cuales las escribió en un día:
Mil y quinientas fábulas admira
Que la mayor, el número parece;
Verdad que desmerece, por parecer mentira,
Pues más de ciento en horas veinticuatro
Pasaron de las musas al teatro.
En otro pasaje se queja de que no tuvo
Mecenas ni lo ayudó económicamente la suerte, y que por lo tanto debió escribir
mucho. Se piensa que en realidad debió de componer alrededor de 800 comedias.
Se ha dicho que hablaba y pensaba en verso, y ésta puede ser la causa de su
fecundidad. En efecto, las piezas de este dramaturgo no revelan cuidado ni
esmero, sino más bien trabajo rápido sin corrección, fruto de una actividad
apremiante. Ninguna de sus obras, a pesar de su excelente calidad estética,
llega a ser una obra maestra de valor universal, como algunas de Shakespeare,
de Molière o de Calderón de la Barca. El teatro de Lope era escrito para ser
representado ante el pueblo y no para ser leído. Esta característica explica la
sencillez del lenguaje, la naturalidad del verso, la simplicidad de la trama,
el descuido de la perfección formal, y sobre todo, el tono nacional y coetáneo
de sus piezas.
De
entre su copiosa obra, sobresalen las siguientes: Fuenteovejuna; Peribáñez y el comendador de Ocaña; El mejor alcalde el
rey; La estrella de Sevilla y El
caballero de Olmedo, entre muchas otras.
EL TEATRO DE LOPE DE VEGA.
CARACTERÍSTICAS.
La fecundidad del genio de Lope,
abarcó todos los géneros literarios. Pero es en su labor dramática donde Lope
descolló, y gracias a ella hoy es considerado el verdadero creador del teatro
español. Este primer período de la historia dramática española finaliza, para
la mayoría de los críticos, alrededor de 1587. La etapa siguiente está regida
por las innovaciones que el genio de Lope introdujo, y que fueron luego las
características de la comedia del Siglo de Oro; innovaciones que modificaron
tanto su disposición externa como la interna.
En el aspecto externo
·
generalizó
los tres actos, en lugar de los cuatro o cinco del teatro anterior;
·
utilizó
el verso en lugar de la prosa y empleó tanto los metros italianos como los
españoles, y los adecuó a las situaciones, de acuerdo con lo expresado en su Arte nuevo de hacer comedias:
Las décimas son buenas para quejas,
El soneto está bien en los que aguardan.
Las relaciones piden los romances,
Aunque en octavas lucen por extremo.
Son los tercetos para cosas graves,
Y para las de amor, las redondillas.
·
de las
unidades clásicas sólo respetó la de acción, dejando a un lado la de tiempo y
la de lugar;
·
prescindió
además de la materialidad del artificio escénico; incorporó las telas de las bambalinas.
En el aspecto interno
·
mezcló
lo trágico y lo cómico, las acciones plebeyas con las reales, y creó el
personaje del “gracioso” cuyos actos parodiaban los del galán y la dama;
·
incorporó
como tema de sus comedias la historia de España, junto a sus leyendas, su fe
tradicional, sus romances, su geografía.
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·
En 1476, los vecinos de Fuente
Ovejuna, en tierras de Córdoba, indignados por las
injusticias, afrentas y abusos de todas clases de que les hacía objeto, sin
respeto a nada, su gobernante, don Hernán Pérez de Guzmán, Comendador Mayor de
la Orden de Calatrava, se unieron, incluso mujeres y niños, y de común acuerdo
asaltaron su casa, donde la apedrearon e hirieron mortalmente, defenestrándole,
aún vivo, sobre la multitud enardecida, que vengó sus agravios matándole
cruelmente, hasta despedazarle y acabar saqueando su casa, mientras daban vivas
a los reyes Fernando e Isabel. Cuando la Justicia trató de descubrir a quienes
habían instigado la muerte del Comendador y a sus ejecutores, sólo escuchó de
boca de todos: “Fuente Ovejuna lo hizo”,
frase que quedó acuñada como explicación popular.
·
Siguiendo casi textualmente la
crónica y reproduciendo al pie de la letra muchos detalles históricos, Lope
toma de allí tanto el tema principal del levantamiento de la villa de
Fuenteovejuna como el subtema de la oposición del Maestre de Calatrava a la
sucesión de los Reyes Católicos.
·
Pero Lope introduce algunas
modificaciones, y en su versión los hechos se suceden así: cansado de los
atropellos, las vejaciones y las crueldades que en especial contra las mujeres
de la villa lleva a cabo Fernán Gómez de Guzmán, comendador impuesto por la
Orden de Calatrava, el pueblo de Fuenteovejuna se amotina, invade su casa y lo
mata. Cuando el juez pesquisador enviado por los Reyes Católicos intenta
enterarse de quién ha sido el matador, todos los villanos –hombres, mujeres y
niños- deciden asumir una responsabilidad colectiva y ante el tormento
responden “Fuenteovejuna”. No pudiendo entonces averiguar lo que realmente ha
sucedido, los Reyes –a cuya justicia se somete voluntariamente el pueblo-
deciden aprobar la muerte del tirano, y aun recompensar a Fuenteovejuna,
pasándola a jurisdicción real.
·
De este modo el honor, en tanto sentido de la propia dignidad, es una vez más el
tema de una de las cumbres del Siglo de Oro. Se trata del honor social,
y justamente en hacer del pueblo el protagonista colectivo radica la genial
intuición poética y dramática de Lope, que entona a partir de él un himno a la
justicia.
·
Lope estaba en contra de las
jurisdicciones privilegiadas, como las Órdenes, y contra el nepotismo
(desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las gracias o
empleos públicos) nobiliario. Pero a pesar del hecho de que la obra ha servido
legítima y admirablemente a varias causas antidictatoriales, mal puede decirse
que Lope fuera un disidente. Era por el contrario, el más conformista de los
grandes poetas, y adhería en un todo a la fidelidad absoluta (por encima de
toda norma ética y aun en contra de la conciencia individual) al monarca,
encarnación individual del Estado y depositario del poder supremo. Y el final de
Fuenteovejuna sella precisamente la
unidad indisoluble y armoniosa de monarca y pueblo, cuyo sentido es tanto
religioso como político. Por eso, Fuenteovejuna
no es una obra sobre la libertad del pueblo, pero sí lo es sobre la justicia y
el heroísmo del pueblo.
·
Esencialmente épica, también en Fuenteovejuna se perciben otras
vertientes del genio de Lope: así abundan en ella las deliciosas escenas de
amor pastoril, la gracia cotidiana y humilde, la chispeante picaresca, todo
integrado en una construcción maestra y con grandes tiradas de sublime poesía y
desbordante carga dramática, tales como el justamente célebre monólogo de
Laurencia, su heroína protagónica.