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lunes, 7 de noviembre de 2022

Julio Cortázar, el boom y la literatura fantástica

 


TIPOS TEXTUALES: LITERATURA
FANTÁSTICA

La literatura es ficción.  El relato fantástico es aquél que, por la suma de elementos reales y de elementos
extraños e inexplicables, hace vacilar entre una explicación natural o una sobrenatural y deja al lector sumido en la incertidumbre.

El surgimiento de la literatura fantástica moderna es una típica consecuencia de los conflictos que afronta el pensamiento europeo desde la instauración del Romanticismo.

En la Edad Media prevaleció una cosmovisión sobrenaturalista que hizo posible, en literatura, la proliferación de cuentos maravillosos en los que se admitía de manera espontánea y normal la existencia de “otro mundo”, del cual procedían todos los hechos insólitos o extraordinarios que se introducían en la vida humana de “este mundo” y la perturbaban. En tal contexto histórico se consideraban usuales la presencia de las hadas, los milagros de los santos, la acción de Satanás o de sus prosélitos, las magias y taumaturgias de toda índole, tal como lo confirman innumerables relatos considerados absolutamente verídicos y, por supuesto, verosímiles (según se desprende especialmente de multitud de leyendas religiosas).

  A finales del siglo XVIII, con la irrupción prerromántica, comenzó una renovación del interés por el elemento sobrenatural, acaso favorecida por hondas convicciones que habían permanecido reprimidas en las zonas más penumbrosas del inconsciente. El intento de restaurar lo maravilloso se había tornado imposible por la solidez del secularismo imperante, pero como alternativa emergió un tipo de concepción en que los hechos insólitos o extraordinarios son manejados literariamente con la suficiente vaguedad como para resultar compatibles con nuestra imagen de la vida cotidiana e inclusive, según opina Tzvetan Todorov, se presentan como pertenecientes a una zona indeterminada en la que no es posible establecer si tienen origen en una objetividad sobrenatural o en una subjetividad morbosa.

   Este fenómeno parece formar parte de un complejo proceso que ha tendido a trasladar la noción de la realidad hacia un plano psicológico más bien que sociológico y del cual forman parte hechos literarios (como el avance de lo fantástico o el empleo del monólogo interior) y hechos más generales (como el afianzamiento del psicoanálisis).

    La literatura fantástica se ha desarrollado principalmente en el campo de la narrativa y, con especial vitalidad, en el ámbito del cuento que permite un tratamiento más escurridizo y alusivo de las situaciones imaginarias. La variedad de especies que admite esta producción es múltiple: el horror, lo sobrenatural, lo monstruoso, lo indeterminado, la especulación metafísica, la conciencia de la culpa o el pecado, etc. 

Ingredientes de la materia fantástica: la literatura fantástica utiliza como punto de partida los misterios
que plantean el hombre y su mundo y que no han tenido una explicación clara y
certera: el tiempo, el espacio, los sueños, las dimensiones, la muerte...

    El autor elige uno de esos misterios como tema pero sin intención de resolverlo, sino que, valiéndose de la ausencia de respuestas y de su imaginación, logra crear la incertidumbre. Es por eso que, partiendo de elementos reales y cotidianos (a veces en forma gradual y otras abruptamente) anula la realidad y nos traslada al ámbito de lo misterioso y de lo inexplicable. La incertidumbre proviene de la vacilación entre una explicación natural o una sobrenatural. El escritor busca que el lector se pregunte acerca de la factibilidad de los sucesos, por eso elabora un relato verosímil, al que añade elementos extraños. Éste es el medio de producir la perplejidad y el suspenso, fuente de curiosidad, desazón y, a veces, miedo para el lector.

Tratamiento de la materia fantástica: son prácticamente innumerables los medios de que se valen los autores de narraciones fantásticas una vez que han entrado en el proceso mental por el cual liberan su imaginación. Invaden tiempo, espacio, personajes o situaciones y, en ocasiones, todo a la vez.

  Cuando el personaje es presa de las fuerzas sobrenaturales, si es un ser humano puede sufrir, entre otros, el fenómeno de la metamorfosis; si es cualquier elemento de la realidad (animales, objetos, muerte, espíritu) se animiza y adquiere características propias del hombre.

 Si la invasión de lo fantástico se realiza por medio del tiempo y del espacio, se producen traslados a otros tiempos (ya sea al pasado como al futuro) anacronismos parciales; retroceso en la propia historia; detención del tiempo; desajustes entre el tiempo cronológico y el tiempo interior/psicológico; multiplicación en el tiempo; ruptura de las leyes físicas; transmutación de mundos; etc. Otro tema predilecto de los autores es la interrelación entre el sueño y la realidad: sueño dentro de otro sueño; conciencia de que se está soñando; sueños comunes a varias personas; etc. En todos los casos, con un elemento que, luego en la vigilia, deja un rastro: verbigracia, un objeto material presente en el sueño y presente en la vigilia.

Bibliografía consultada

AA.VV., Introducción literaria III, Estrada, Bs.As. 1988.

REST, Jaime, Conceptos fundamentales de la literatura moderna, CEAL, Bs. As., 1979.

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Trabajo de investigación.

Luego de la lectura de La noche boca arriba realice una síntesis argumental del cuento.

1-  Señale los datos relevantes de la vida y de la obra de Julio Cortázar.

2 - Explique las características de la literatura durante el boom latinoamericano.

3- Luego de la lectura del cuento de Julio Cortázar “La noche boca arriba”: Determine qué es literatura fantástica y explique por qué este relato pertenece a la literatura fantástica. Mencione ejemplos del mismo que justifiquen su respuesta.

4) Caracterice: personajes principales, secundarios y terciarios; tiempos cronológicos; ambientes internos y
externos.




jueves, 26 de agosto de 2021

El existencialismo y El túnel, una novela de E. Sábato


A partir de la Segunda Guerra Mundial, la problemática del mundo contemporáneo en general y del hispanoamericano en particular se hace más compleja y esto se percibe en la Literatura.

Latinoamérica y la Segunda Guerra Mundial 
El estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, demostró la ineficacia de la Sociedad de las Naciones (un organismo internacional de arbitraje en el que los diferentes países podrían dirimir sus disputas) como árbitro del equilibrio del poder. 
En 1945 se aprobó la Carta Constitutiva de la Organización de las Naciones Unidas. A partir de ese momento, los Estados Unidos y la URSS encabezaron los dos bloques hegemónicos en los que se dividió el mundo. La postura latinoamericana frente a los bloques enfrentados durante la Segunda Guerra fue variada. Argentina se mantuvo neutral hasta que tras fuertes discusiones entre las Fuerzas Armadas, que simpatizaban con el Eje fascista, y el el gobierno, en 1945 le dio apoyo a los aliados (Francia, Inglaterra, la URSS y los ES. UU.).

Grandes desesperanzas: el escepticismo
A partir de la Segunda Guerra Mundial, la problemática del mundo contemporáneo en general y del hispanoamericano en particular se hace más compleja. La industrialización en los países hispanoamericanos produjo la migración de las poblaciones rurales a las grandes ciudades. Por esta razón, surgió una sociedad marginal que se instaló en los barrios pobres y en las zonas periféricas.
Los países latinoamericanos mostrarán las dos caras de la moneda: las grandes ciudades superpobladas, en las que convivían distintos estilos europeos, y el interior, sumido en el abandono. Las ciudades habitadas por inmigrantes van uniformando el modo de sentir de sus habitantes. Pero, bajo esta uniformidad, subyacen el desarraigo, la enajenación y la ausencia de identificación.

La experimentación en la literatura
La Literatura refleja este fenómeno: el tema ya no es sólo el hombre sino él y su conflicto. 
Este eje, surcado por la desilusión y el descreimiento, se manifiesta a partir de: 
* El avance de la modernización sobre la ciudad tradicional y sus consecuencias.
* El hombre anónimo, solitario, oprimido, masificado en las ciudades.
* Las dificultades propias de la convivencia entre las distintas clases sociales y la inserción de los inmigrantes (reeditando la oposición "civilización y barbarie").
* La marginalidad, no sólo desde una perspectiva económica (también el intelectual es un marginado social).
*Los excesos de los gobiernos, la injusticia social y la violencia política.
Los invito a compartir en este link  un interesante reportaje realizado a Sábato, en el cual él habla sobre su modo de analizar la realidad, y en la expresión de esos pensamientos que son los que se transmiten en sus obras.

El existencialismoaquí podrán encontrar un poco más de caracterizaciones sobre los temas tratados en nuestras clases anteriores sobre los diferentes tipos de existencialismos filosóficos.
Y para los que gusten de animaciones, los invito a ver en este interesante trabajo, un cortometraje animado sobre el existencialismo en el argumento de El túnel.


¿Cuáles son los principales autores del existencialismo?
  Entre los principales representantes están: Albert Camus, Arthur Schopenhauer, Simone de Beauvoir, Fiódor Dostoyevski, Friedrich 
Nietzsche,  Ernesto Sábato, Søren Kierkegaard, y sus máximos representantes son Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre.

  Como movimiento filosófico y literario, el existencialismo se desarrolló en Europa, primero en Alemania y luego en Francia, a consecuencia de la tremenda crisis provocada por las dos guerras mundiales. El mundo dejó de ser un lugar apacible y el proyecto ilustrado de una humanidad que conquistaría la justicia y el bienestar social con la sola fuerza de su razón fracasó por completo. Ni siquiera la ciencia o la técnica se mostraban útiles para mejorar el mundo. El hombre convertía en instrumentos de dominio y devastación todos los saberes.
* Para el existencialismo, no solo la razón descubre la realidad: también sentimientos básicos como la angustia y la frustración.
* El pesimismo: los existencialistas se caracterizan por un marcado pesimismo en sus ideas. El existencialismo plantea que solo el hombre existe y que a pesar de haber un pesimismo remarcado se encuentra un positivismo en poder crear la propia esencia.

* El filósofo danés Sören Kierkegaard (1813-1855) insistió que el bien más preciado para el hombre es encontrar su propia y única vocación "por la que pueda vivir o morir". Por lo tanto, Kierkegaard descarta modelos universales y objetivos. Así, la idea de la moral, y del bien y del mal se vuelven relativas porque, de lo contrario, se plantearía una visión objetiva y única, para ellos, inexistente.

* El filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), como otros existencialistas, sostuvo que la experiencia individual y el manejarse según ideas personales son instancias fundamentales para llegar a la verdad propia. Por lo tanto, una persona que forma parte de determinada situación llega a una mejor comprensión que un observador objetivo, testigo. Por varias razones, se ha tildado a los existencialistas de irracionales, sin embargo, ellos sostuvieron que la claridad racional es deseable sólo donde sea posible, pero que los aspectos fundamentales de la vida no son accesibles ni a la razón ni a la ciencia.

* El filósofo francés Jean Paul Sartre (1905-1980) dio una visión del mundo atea y ‎pesimista y calificó a la existencia humana como "pasión inútil". No obstante insistió en que el existencialismo es una forma de humanismo y resaltó la libertad, ‎elección y responsabilidad humana. ‎Afirmó que la existencia precede a la esencia humana, por lo tanto la elección es fundamental e inevitable. Incluso la negativa ante la elección es una forma de elegir. Sartre relacionaba este planteo con el hecho de que la elección verdadera trae aparejada consigo el compromiso y la responsabilidad. De esta manera, se elige un camino con sus riesgos y con el compromiso de seguirlo hasta las últimas consecuencias. Admitir la presencia del temor y la angustia es una idea existencialista fundamental. Sartre usaba la palabra "náusea" para referirse al temor del hombre frente a los riesgos que puede plantear el mundo y la palabra "angustia" para aludir a la sensación frente a la elección que el hombre debe hacer a cada momento.

Simone de Beauvoir (1908-1986) terminada la guerra, Simone comenzó a colaborar con Sartre en la revista Les Temps Modernes (1945), de la que el filósofo fue fundador y director. La postguerra abría una brecha por la que fluyeron nuevas ideas capaces de poder representar a una juventud también distinta. El existencialismo fue el paradigma de la libertad que rompió finalmente con los valores del pasado. En su ensayo "Por una moral de la ambigüedad" (1947), Beavoir dice: "El hombre no es ni una piedra ni una planta, y no puede justificarse a sí mismo por su mera presencia en el mundo. El hombre es hombre solo por su negación a permanecer pasivo, por el impulso que lo proyecta desde el presente hacia el futuro y lo dirige hacía cosas con el propósito de dominarlas y darles forma. Para el hombre, existir significa remodelar la existencia. Vivir es la voluntad de vivir". Esa aspiración de lucha por la libertad constituye uno de los principales postulados del existencialismo. De lo que se trataba era de sostener que la vida carece de sentido, es vacía y absurda, y el hombre solo puede otorgarle un significado a través de la acción. No obstante, a diferencia de Sartre, que con el existencialismo articuló un completo sistema filosófico, Beauvoir se valió de él para escribir un par de ensayos y algunos artículos, pero nada más.  "El hombre es libre: pero su libertad solo es real y concreta en la medida en que está comprometida, es decir, solo si tiende hacia un objetivo y trata de realizar algún cambio en el mundo", afirmó Beauvoir. 
El segundo sexo se publicó en 1949. Se trata del ensayo feminista más importante del siglo XX, y es un extraordinario ensayo sobre los determinantes históricos y psicológicos de la condición femenina. De esta obra se vendieron 22.000 ejemplares en una semana, y gracias a ella alcanzó una enorme popularidad. Algunos aprovecharon la ocasión para tacharla de "neurótica, frígida, reprimida y frustrada, de mujer envidiosa y amargada", al tiempo que ella no dejaba de recibir cartas y cartas de mujeres de todo el mundo expresándole su apoyo y satisfacción por ponerle voz a sus reclamos. Esta obra marca un antes y un después en la historia del feminismo. 

* Ernesto Sábato (1911-2011) aún siendo hombre de ciencia, defendía la idea del existencialismo dentro del escepticismo, la doctrina filosófica que considera que no hay ningún saber firme, ni puede encontrarse opinión segura, sosteniendo la incredulidad o falta de confianza en la eficacia de una cosa. Fue en el año de 1945 cuando decidió abandonar definitivamente el campo de las ciencias exactas, para dedicarse de lleno a la literatura. En ese momento, su vida en París resultó determinante para la toma de esta decisión. En la capital francesa, Sábato se relacionó con varios escritores y pintores del movimiento surrealista. Esta etapa de la vida de Sábato cambió su concepción de la realidad y del mundo. Empezó a desarrollar una fascinación por el inconsciente que se dejaría ver con recurrencia en su obra. Publicada en 1948, El Túnel es sin duda el más destacado de los libros de Ernesto Sábato, considerado por muchos como su gran novela. Los ecos de su éxito llegaron hasta Europa, siendo elogiada por artistas de la talla del novelista francés Albert Camus, y el escritor y guionista británico Graham Greene. Con técnicas y recursos propios de la novela policial, Sábato desarrolla un personaje protagónico enigmático y fenomenal, que navega en una psicología introspectiva y marcada por la desesperanza. La narración avanza por profundidades psicológicas, que van explicando al lector los móviles que llevan a Castel a finalmente, asesinar a su amada. El Túnel, con una profunda visión metafísica del existir, es considerado por muchos como el más grande entre los libros de Ernesto Sábato.

El existencialismo literario

   En síntesis, el existencialismo es una corriente filosófica que persigue el conocimiento de la realidad a través de la experiencia inmediata de la propia existencia.

    La tesis principal del  existencialismo es el énfasis puesto en la existencia individual concreta y, en consecuencia, en la subjetividad, la libertad individual y los conflictos de la elección.


¿Qué es el existencialismo?
   Es un movimiento filosófico que resalta el papel crucial de la existencia, de la libertad y la elección individual, que gozó de gran influencia en distintos escritores de los siglos XIX y XX. Su principal representante es Jean Paul Sartre (1905-1980).

¿Existen varios tipos de existencialismo?
Los tres más importantes son los siguientes:
1) Ateo: Cuestiona la existencia de un Dios y no existen reglas  que imponga el cómo se debe vivir, ya que el hombre puede darle sentido a su vida sin importar si lo que haga es moral o inmoral, piensan que la vida debe de vivirse y buscar la forma de satisfacer todas las necesidades sin importar las consecuencias que tenga.
2) Cristiano:  Contrario al anterior, propone la existencia de un Dios como ente supremo. Los principios y valores sirven de base para formar la moral de una buena persona y que debemos vivir la vida de manera correcta, siguiendo normas, siendo prudentes y evitando lastimar a las demás personas.
3) Existencialismo agnóstico: considera que algunas afirmaciones con respecto a la existencia de Dios son desconocidas y se vive en un estado de suspensión de las creencias. Se fundamenta mayormente en el intelecto para encontrar conclusiones demostrables. Es una postura filosófica que dice que la humanidad no tiene fundamentos racionales para justificar otras creencias.

¿Cuáles son las características del existencialismo?
Las principales características del existencialismo son:
* Centra su atención en la existencia y cuestiones propias del hombre, de su ser, y en dar solución a los problemas del hombre.
* Su popularidad se dio después de la Segunda Guerra Mundial pues era una salida de pensamiento a la bancarrota de valores que dejó la guerra.
* Las cosas son pero solo existe el hombre: el hombre es el único que se crea su mundo y el existencialismo se concentra en esto se toman como sinónimos existencia al hombre y a la existencia, dado eso las cosas son pero no existen, solo el hombre existe de verdad en función de su libertad.
* Positivamente afirma la existencia humana y concreta.
* Sus representantes en la literatura, mantenían una lucha con el racionalismo que terminó con Hegel.
* Su existencia es libre y precede a la esencia. El hombre es libre.
* Salir de la propia conciencia para dirigirse hacia el Mundo: El hecho de existir consiste en estar en el mundo e interactuar con el entorno creando la esencia de las cosas saliendo de la propia conciencia.
*Los valores son creaciones de la libertad humana: eso se da gracias a que solo el hombre existe y crea sus ideas del mundo.

SÁBATO, ERNESTO (1911- 2011) Es otra de las figuras relevantes de la actual literatura argentina. Nació en Rojas, Buenos Aires, realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Plata y se doctoró en física en la universidad de esa ciudad. Trabajó como profesor de física en la Universidad Nacional de La Plata y en el Instituto Superior del Profesorado y colaboró en la revista Sur, el diario La Nación y en otras publicaciones. Fue separado de sus cátedras (1945) por sus ideas políticas y actuó entonces como asesor de editoriales, asistente en París y Roma del comité ejecutivo de la UNESCO. Sábato era un físico de gran porvenir, cuando un día decidió romper con la ciencia y entregarse a la literatura. El autor se ha lamentado de no haber tenido una formación clásica sistemática y de los años gastados en el ejercicio de la ciencia.

Sábato es un autor de ensayos y novelas. Toda la obra ensayística de Sábato es una larga, apasionada defensa del hombre concreto. 
Su obra: Ensayos: Uno y el universo (1946), Hombres y engranajes (1951), Heterodoxia (1953). Entró en el campo de la ficción con su novela: Sobre héroes y tumbas (1948). Luego con El túnel consiguió consideración universal, dándose a conocer como novelista con esta obra. La novela recibió el aplauso casi unánime de la crítica y la aprobación del existencialista francés Albert Camus, que recomendó su traducción al francés.

El túnel: está considerada como una pieza existencialista, a lo Camus, que expone el proceso interior psicológico de un protagonista acorralado por sí mismo. La anécdota es simple, casi una crónica policial. Está desarrollada con la técnica lineal o cronológica, dentro de una estructura simple y clara. Admite varias interpretaciones posibles: como expresión simbólica de una neurosis freudiana en la relación hombre-mujer, ambivalente (amor y odio al mismo tiempo), o como una mera historia de un crimen entre dos amantes. Aparecen en la obra, hábilmente, algunos de los habituales temas de Sábato: la soledad y la búsqueda de lo absoluto.  Se aleja de la tradicional línea realista de la novelística anterior y entra en lo psicológico y policial. No hay prácticamente descripciones y el diálogo es escaso. Un crítico uruguayo, Felde, la ha interpretado como una alegoría de la situación del hombre contemporáneo.


miércoles, 25 de agosto de 2021

Las crónicas y relaciones en la Argentina del siglo XVIII

 


La literatura en América durante el siglo XVIII: 

Las crónicas en la literatura argentina
    Desde el comienzo de la colonización se escribieron crónicas y relaciones que deben ser consideradas como antecedentes de la literatura nacional, especialmente La Argentina, una crónica rimada de Martín del Barco Centenera, y la obra en prosa de Ruy Díaz de Guzmán, también llamada La Argentina

Alonso Carrió de la Vandera:
El lazarillo de los ciegos caminantes.
   En 1775 o 1776, se publica en Lima un libro singular, que se destaca sobre casi todas las relaciones de viajes de la época: El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Ayres hasta Lima, con sus itinerarios según la más puntual observación con algunas noticias útiles a los Nuevos Comerciantes que tratan en Mulas; y otras históricas. 

    La rareza de esta obra, cuando se publicó por primera vez, es que fue de circulación clandestina. Se comenzó a estudiar a principios del siglo XX, después de que en 1908 la rescató la Junta de Historia y Numismática Americana, con una edición preparada por Martiniano Leguizamón. Su autor, Alonso Carrió de la Vandera, a quien hasta entonces se tenía sólo como el protagonista del libro, fue conocido recién en 1959, después de una investigación del hispanista francés Marcel Bataillon.

   Carrió de la Vandera fue nombrado en 1771 visitador de la ruta entre Buenos Aires y Lima, con la doble misión de inspeccionar las postas radicadas entre ambos puntos del continente y reorganizar y mejorar el sistema postal de correos. Viajó de Montevideo a Buenos Aires, de allí a Córdoba, luego a Salta, a Potosí, a Cuzco y fianalmente a Lima: 946 leguas recorridas en diecinueve meses. 

    El lazarillo de los ciegos caminantes es la suma de todas las observaciones que de la Vandera fue anotando sobre la geografía, la economía, las costumbres y la sociedad de la América española. La descripción de paisajes y el relato de costumbres de Buenos Aires, la campaña bonaerense y las ciudades de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán y Salta, las instrucciones acerca del modo de amansar mulas, así como la descripción de los “gauderios”, unos “mozos nacidos en Montevideo” que, mal vestidos, cubiertos con uno o dos ponchos, “se hacen de una guitarrita, que aprenden a tocar muy mal y a cantar desentonadamente varias coplas, que estropean, y muchas que sacan de su cabeza, que regularmente ruedan sobre amores”, en quienes no es difícil reconocer una primera imagen intencionada del gaucho, desarrollados en los primeros siete capítulos del libro, le dan al volumen cierto lugar de privilegio en el registro de la conformación del sedimento cultural rioplatense.

Pero El lazarillo de los ciegos caminantes responde al propósito de refutar las críticas a las conquistas y a las colonias españolas originalmente formuladas por Bartolomé de las Casas y del Inca Garcilaso. Y ese evidente propósito es el que impide considerar a Carrió de la Vandera, pese a los temas tratados en su relación, como un autor protoargentino. Al contrario, el punto de vista español, fuertemente colonialista, convierte la obra en una singular proclama antiamericana y antiindia, más vinculada a algunos textos del pasado imperialista, como el de Díaz de Guzmán, que a los primeros textos libertarios que empezarán a escribirse y a publicarse muy pocos años después y en los que estará, ahora sí, el capítulo cero de la literatura argentina.

El lenguaje literario es más castizo que el de los escritores argentinos de la última etapa virreinal (1776-1810), tal como podemos encontrarlo, por ejemplo, en los periódicos de la época o en escritos de Belgrano y de Moreno anteriores a la Revolución. Por su contenido, El lazarillo resulta especialmente valioso y significativo como testimonio de viajero y observador sagaz, pocas veces superficial, con frecuencia argumentado, pero en el que, muy curiosamente, la referencia a la vida cultural en nuestro país es poco menos que nula, como si el viajero no hubiese encontrado nada estimable en ese plano, algún individuo culto que mereciera recordarse por este atributo. 
   Por entonces, la corte limeña se vanagloriaba de la existencia de personalidades cultas y se permitían menospreciar a la intelectualidad rioplatense, pero mientras por ese lado puede acusarse a su obra de ese curioso vacío, por otro, abre anchas perspectivas sobre los usos, las costumbres y las artesanías.

Si gustan darle una mirada a esta crónica, comparto con uds. este pdf
(es extenso, pero si pueden, ojéenlo en cuanto tengan tiempo, es sólo a título de acercárselo para cuando gusten saber sobre cómo se vivía en nuestra Argentina durante el siglo XVIII).

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.
PRIETO, Martín, Breve historia de la literatura argentina, Buenos Aires, Taurus, 2006.
AA. VV., La literatura virreinal, Buenos Aires, CEAL, 1979. 




miércoles, 18 de agosto de 2021

Literatura, periodismo y censura en la Argentina

 Hoy trabajaremos sobre la censura de los artistas pulse aquí, del periodismo, de la literatura, y sobre la confección de las listas negras para acallar las voces de en disidencia.

Para contextualizar la situación veremos de qué modo, los medios masivos de comunicación, a través de la propaganda, imponían la ideología de la dictadura pulse aquí.


Censura y Dictadura Militar
Política cultural y educativa
El Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) tuvo una política cultural y educativa en sintonía con su política represiva de "guerra sucia".  Esta política incluyó una estricta censura previa.  El gobierno militar creó un grupo especial encargado de controlar y censurar todo tipo de producción científica, cultural, política o artística.

El proceso quema los libros
El 29 de abril de 1976, el Regimiento de Infantería
Aerotransportada de La Calera, Córdoba, hizo arder una montaña de libros.  El comunicado oficial decía: "Se incinera esta documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana, a fin de que no pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: "Dios, Patria y Hogar.""
Arden, entre muchas obras, las novelas de Gabriel García Márquez, los poemas de Pablo Neruda y las investigaciones de Osvaldo Bayer.  Desde el Ministerio de Educación y Cultura se pergeña la Operación Claridad: plan de caza de opositores en toda el área cultural.  Además de las desapariciones de artistas, intelectuales, docentes y alumnos, el plan produce despidos masivos e inhabilitaciones para enseñar.
En la ciudad de Rosario grupos militares usurparon la Biblioteca Popular Constancio Vigil.  Ésta, a principios de los años setenta contaba con 55.000 volúmenes en circulación y 15.000 en depósitos.  Ocho miembros de su Comisión Directiva fueron detenidos
ilegalmente, y el control de préstamos de libros fue utilizado para investigar a los socios.  Miles de libros fueron quemados.  Pero la quema de libros más grande que realizó la dictadura fue con materiales del Centro Editor de América Latina, que ardieron en un baldío de Sarandí.

Actos de censura
El gobierno de la Junta Militar dispuso una serie de procedimientos para «neutralizar el germen subversivo». Éstas fueron algunas de las acciones emprendidas:
En 1977, se distribuyó en las escuelas un material gráfico dirigido a los padres con hijos en edad escolar titulado Cómo reconocer la infiltración marxista en las escuelas.  En el mismo año, se prohibió la distribución de relatos infantiles como Un elefante ocupa mucho espacio de Elsa Bornemann, y El nacimiento, los niños y el amor de Agnes Rosentichl por tratarse de "cuentos destinados al público infantil con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria para la tarea de captación ideológica del accionar subversivo."  
   En 1978, se estableció para profesores y maestros la lectura y comentario obligatorio del folleto Conozcamos a nuestros enemigos.  En ese mismo año, se prohibieron dos obras del pedagogo brasileño Paulo Freire: La educación como práctica de la libertad y Las iglesias, la educación y el proceso de liberación humana en la historia; además de la novela La tía Julia y el escribidor de Mario Vargas Llosa.
En 1980, se censuró la utilización en las escuelas de la Gran enciclopedia del Saber de Editorial Salvat y el Diccionario Salvat, además de los textos de Antoine de Saint- Exupéry, autor, entre otras obras, de El Principito.

Editores, periodistas, escritores, poetas y cantantes, fueron prohibidos.  Entre ellos:
 Aída Bortnik (escritora)
• Jorge Romero Brest (artista plástico)
• Roberto Cossa (dramaturgo y director de teatro)
• Crist (caricaturista)
• Julia Elena Ábalos (cantante folklórica)
• Griselda Gambaro (escritora)
• Horacio Guaraní (cantautor folklórico)
• Nacha Guevara (cantante)
• César Isella (cantautor)

• Litto Nebbia (cantautor)
• Pacho O'Donell (escritor)
• Gian Franco Pagliaro (cantante)

• Piero (cantautor)
• Ariel Ramírez (pianista y compositor folklórico)
• Sergio Renán (cineasta)
• Mercedes Sosa (cantante folklórica)
• María Elena Walsh (cantautora y escritora)
• León Gieco (cantante)
   Otros fueron asesinados.  Entre algunos casos paradigmáticos se prohibió la enseñanza de la matemática moderna, o los temas musicales en los que Carlos Gardel era acompañado sólo por guitarras.  Grupos de censores marcaban con una cruz los temas musicales que no podían ser transmitidos por radio.
  Las universidades fueron intervenidas, y se enviaron espías con el fin de detectar opositores y detenerlos.  Asimismo, los programas de enseñanza fueron "depurados" de todo contenido considerado contrario a la "cultura occidental y cristiana."

Los periodistas
Los medios de comunicación, tanto en manos privadas como oficiales, estuvieron al servicio de la dictadura. Además de la labor de exaltación del régimen llevada a cabo por los principales medios gráficos de la época (las revistas Somos, Para ti y Gente, los periódicos La Prensa, La Nación, Clarín, La Tarde y La Razón) la afinidad con el gobierno también sirvió a algunos grupos editoriales para hacerse con el control de las empresas rivales, las cuales tenían sus propietarios detenidos, como el caso de la empresa Papel Prensa, que acabó siendo propiedad de Clarín, La Nación y La Razón.
    El escritor, periodista y militante montonero Rodolfo Walsh fue secuestrado y asesinado al cumplirse un año del golpe, quien tenía un proyecto de periodismo clandestino donde difundía distintas notas de manera individual, como por ejemplo Carta de un periodista a la Junta Militar.
    La Revista Humor fue uno de los pocos ejemplos de periodismo argentino que tuvo una actitud crítica frente al Proceso, aprovechando el humor para hablar de temas que estaban proscriptos por la política cultural del gobierno de facto.
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La siguiente nota fue publicada en el suplemento Cultura del diario
Éstas fueron las tapas de Clarín en marzo de 1976 apoyando el Proceso 
 Clarín, en el año 2006, al cumplirse 30 años del Golpe:

30 AÑOS DE LA NOCHE MAS LARGA - CULTURA: PERSECUCION DE INTELECTUALES
Listas negras y escritores desaparecidos
Tras el golpe, la literatura cargó con sus muertos: Walsh, Paco Urondo, Conti. Otros escritores daban cursos escondidos. Hubo pequeñas heroicidades, pero el miedo dejó su marca.
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 Por Vicente Muleiro.

La gestualidad esperpéntica del videlismo no debe llamar a confusión. Si aquel gobierno dictatorial, por medio de un pelotón del Ejército, irrumpía en la Feria del Libro para secuestrar el manual para estudiantes de ingeniería Cuba electrolítica no sólo es cuestión de arrojar hoy otra tardía carcajada.

Los censores —orgánicos, minuciosos— sabían muy bien aquello que debían combatir: la cultura tal como se había manifestado desde la segunda postguerra hasta los primeros 70, la creatividad ligada a la ambición de religar ética y estética, el sueño de que una subjetividad podría conmoverse ante un proyecto participativo, el afán de poner a danzar las bodas entre sentimiento e intelecto.

El golpe tuvo tan claro aquello que debía aniquilar que ahí nomás hizo sus indiscriminadas listas negras donde anotó a Atahualpa Yupanqui, a Litto Nebbia y a Luis Alberto Spinetta. Tuvo tan claro aquello que debía combatir que ahí nomás persiguió y remató a un escritor y periodista, Rodolfo Walsh, que en el primer aniversario del golpe, el 24 de marzo de 1977, con la moral invencible de los datos duros, escribió su insoslayable Carta a la Junta. Es imposible, entonces, hablar de una actitud unívoca. El almuerzo que Videla mantuvo el 19 de mayo de 1976 con los escritores Ernesto Sabato, Jorge Luis Borges, Horacio Ratti y el padre Leonardo Castellani, donde sólo los dos últimos preguntaron por colegas desaparecidos, no representó a un campo intelectual sembrado de muertos y heridos.

Otra Walsh, María Elena, el 16 de agosto de 1979, tanteaba la neblina al quejarse amargamente del aislamiento y el paternalismo cerril del videlismo, pero para decir aquello tuvo que conceder: "Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos", escribió.

La cultura que supervivía en el país guardaba, después del golpe, como condición de existencia, su invisibilidad, con cursos, talleres que daban, entre otros, Juan José Sebreli, Juan Carlos Martini Real, Ricardo Piglia, Beatriz Sarlo, quienes espiaban por las rendijas de sus departamentos, para comprobar, antes de que llegaran los alumnos, que no hubiera algún fisgón apuntando desde la vereda. La cultura, en los primeros años de dictadura, estuvo amordazada para interceder en la vida nacional y, como contrapartida, construyó espacios "micro".

Tras el golpe la literatura cargó con sus muertos (Walsh, Francisco Urondo, Haroldo Conti, Roberto Santoro, entre otros 83) y emprendió su trayectoria susurrada: nacieron las revista Punto de Vista y El Ornitorrinco. El quehacer sobrevivió en los sótanos, con una fuerza suficiente como para invalidar las discusiones en torno de la cultura del exilio y la que se podía hacer aquí. En un ámbito underground la poesía armó su espacio con las revistas Xul, Ultimo Reino, La Danza del ratón, el grupo El Ladrillo, y el bar La Peluquería de San Telmo. Más presencia, como consecuencia de la propia brutalidad dictatorial, consiguió, en 1981, el ciclo Teatro Abierto. Una bomba incendiaria en su sede el Teatro de El Picadero, le entregó una publicidad inusitada y un éxito completo en el teatro Tabarís. Para entonces ya había lectores que buscaban en las elipsis de la novela Respiración artificial de Ricardo Piglia una lectura sobre el poder estatal-policial. Los mensajes sonaron más explícitos en el estreno de la obra La malasangre de Griselda Gambaro, en 1982, que suscitó la reacción de grupos de derecha.

En la Argentina de la dictadura la cultura no fue un puntal de la resistencia. Visto desde este presente más bien parece un espejo de las derrotas, contradicciones, renuncias y pequeñas heroicidades que generó la aplanadora militar. Pero ese silencio mortuorio y plano, derramado desde el poder, no tuvo tampoco en la cultura el exacto reflejo buscado.
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Autores argentinos que trabajaron sobre los sucesos del Proceso.

León Gieco es un autor de muchas canciones argentinas que narran estos acontecimientos históricos. Compartamos algunas de las más reconocidas:

  
Charly García también escribió algunas canciones interesantes en las que se vislumbra qué había detrás de su coyuntura al momento de ser escritas. Aquí podemos escuchar algunas de las que compuso con el grupo musical Seru Giran:
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Por último, los invito a compartir la lectura de 



miércoles, 14 de julio de 2021

El realismo argentino: Bernardo Kordon, Horacio Quiroga, Mujica Lainez y Guillermo Martínez

Realismo: marco histórico
   Inicios. En tanto que el siglo de la Ilustración consideraba a la razón como única explicación de todas las cosas, el siglo XIX asigna ese papel a la ciencia aplicada. De ahí que la industria adquiera un desarrollo inusitado, lo cual origina el crecimiento de las ciudades. Al mismo tiempo, y como consecuencia de lo anterior, se multiplican los medios de comunicación y de transporte. Todos los adelantos científicos (la máquina de vapor, el telégrafo, etc.), influyen en la conformación de la sociedad, en la que se asigna al obrero un papel preponderante.
    Esta situación promueve la necesidad de un estudio más profundo de la naturaleza humana en su dimensión social. Surgen nuevas doctrinas filosóficas, de base positivista. Como siempre, la literatura se hace eco de las nuevas corrientes del pensamiento, y así nace la necesidad de reflejar los problemas diarios, grandes o pequeños, de la realidad circundante. Desaparece el gusto por evocar épocas pasadas, como durante el período romántico y se aspira a que el arte sea una reproducción de la realidad.
   El realismo como corriente específica es un movimiento moderno, que surge en el siglo XIX, como reacción contra el subjetivismo e idealismo románticos, instalados en un mundo de ilusiones, desvinculados de la realidad.  Esta corriente prevalece principalmente en Francia, pero también en Rusia y luego invade a otros países. 

Realismo: características
• Observación detallada de la realidad contemporánea como base de la producción literaria: el escritor es un agudo observador de cuanto lo rodea, preocupado por los problemas diarios de los seres que conforman la sociedad, porque considera (siguiendo la filosofía positivista) que el medio determina al hombre. Nada más alejado de la evasión romántica.
• Arte objetivo: la finalidad del escritor es pintar las cosas como son, de ahí su aspiración a ser objetivo, de hallar un perfecto equilibrio entre la realidad y su reproducción literaria.
• Visión del hombre como individuo: la creencia de que el medio influye en la caracterización del hombre obliga a los autores realistas a una observación atenta del detalle concreto que diferencia a cada hombre de su semejante.
• Temática contemporánea: los cambios sufridos por la sociedad acaparan la atención del escritor, que aspira a captarlos y a plasmarlos en su obra.
• Predominio de la novela: como consecuencia del deseo de describir la sociedad industrial, en la que las clases sociales más bajas desempeñan un papel preponderante, los escritores del Realismo manifestaron preferencia por la pintura de ambientes y seres vulgares, sin olvidar los representantes de la burguesía acaudalada.
• Polifonía de voces; uso de distintos niveles de la lengua: la descripción de diversos estratos sociales, especialmente los de las clases más bajas, obligó a los autores realistas a estudiar sus modismos lingüísticos (dialectos y sociolectos) a fin de poner en boca de sus personajes literarios el lenguaje usado por éstos en la vida real.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
• AA. VV., Literatura IV. España en sus letras. Estrada, Buenos Aires, 1987.
• AA. VV., L 2. Lengua y Literatura, Tinta fresca, Buenos Aires, 2006.
• BRENAN, Gerald, Historia de la literatura española, Crítica, Barcelona, 1984.
• LOPRETE, Carlos, Literatura española, Plus Ultra, Buenos Aires, 1981.
• REST, Jaime, Conceptos de literatura moderna, CEAL, Buenos Aires, 1979.

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Realismo argentino del medio siglo.
   El realismo argentino nace en pleno romanticismo, por mano de un poeta que se piensa pariente de Byron, el mencionado Echeverría. Intenta describir la desdicha de un héroe de poncho celeste y le sale una estampa realista de los bajos fondos porteños, El matadero, precoz contemporáneo de Balzac y unos años anterior a Flaubert, si proceden las fechas. 
   Otro romántico de pro, José Mármol, en su novela Amalia, trata de poner en escena a unos idealizados héroes de la civilización amenazados por la barbarie, con lo que consigue este paradójico resultado: sus personajes paradigmáticos de bondad caen víctimas del folletín, en tanto su retrato realista del tirano Rosas y de las escenas de baile en un salón porteño resultan lo más conseguido del libro.
  Con toda su precocidad, debida a la libertad creadora de un romanticismo sin ancestros hispánicos -descargado del castizo costumbrismo que encadena a los romanticismos mexicano y colombiano, por ejemplo- este realismo inopinado carece de sucesión inmediata. El realismo de escuela viene más tarde, anacrónico, como secuela del naturalismo y reaccionando contra él. Entre medias ha prosperado desde la Argentina una literatura contraria a toda referencia inmediata, devota de las lejanías temporales y los exotismos espaciales: el modernismo. 

El realismo argentino: características
  Literatura de la localización que exige toda narración referencial, este realismo se convierte por necesidad en localismo o regionalismo. Así aparecen los escritores ligados a un lugar y una ecología natural y social: Benito Lynch y Ricardo Güiraldes en la pampa húmeda, Daniel Ovejero en Jujuy, Juan Carlos Dávalos en Salta, Fausto Burgos en Cuyo, Gudino Kramer en Santa Fe, Velmiro Ayala Gauna en Corrientes, Alberto Gerchunoff en Entre Ríos. 
   Este realismo es de escuela pues tiene como concepto que es el de la unidad de la realidad: la realidad es una y la misma para todos los sujetos, que están sujetos a ella. Esto implica que la realidad es cognoscible y tal conocimiento se puede explicitar. Si en el naturalismo el ejercicio del conocimiento estaba modelizado por la ciencia experimental, en el realismo prima la observación como actividad creadora. El escritor debe despersonalizarse cuanto le sea posible para que la realidad exterior pase a su través y se refleje en el texto. A tal fin, el lenguaje empleado ha de ser transparente y la literatura derivada, como apunta Barthes, ha de disimular su carácter de tal, o sea: ser lo menos literaria posible. Más aún: si cabe, renunciar a ser literaria. 
   Se advierte que detrás de esta construcción está el contrato de verosimilitud, es decir un pacto tácito entre escritor y lector, tal que ambos entiendan por realidad la misma realidad, si cabe la redundancia. De alguna manera, el lector ha de conocer de antemano de qué realidad se le va a hablar, o confiará en que el escritor se la detalle con fidelidad. Esta última es la cualidad más exigida y que mejor define al escritor realista: la fidelidad a lo observado con objetividad impersonal. De ahí que abunden las peculiaridades que un observador atento es capaz de anotar: descripciones de calles, casas, mobiliarios, vestidos, comidas, modos de hablar, expresión de las creencias dominantes, etc. La fidelidad, en el escritor del realismo, se basa, además, en una fe sustancialista. En efecto, él ha de confiar en la eficacia de su observación. 
   En las décadas de los treinta y los cuarenta, el realismo argentino fue sometido a un sutil examen por el principal de los escritores anti-realistas, si se admite la calificación: Borges. Reproducir la realidad, para él, resulta una tarea vana pues si la realidad existe, no hace falta duplicarla, basta con conocerla de primera mano. Es como si intentáramos extender sobre un país un mapa de tamaño real, según su reiterada viñeta. 
   A estas paradójicas dificultades se agrega la creencia borgiana en que la vida de los hombres se repite en el tiempo y la historia humana es la diversa entonación de unas contadas metáforas. En consecuencia, ponerse a observar la existencia exterior es un esfuerzo estéril, porque allí fuera está ocurriendo lo que siempre ocurrió y ocurrirá: las mismas pasiones, las mismas grandezas y pequeñeces, las mismas hazañas y los mismos crímenes de los que nos hablan los clásicos de la literatura. 
   Otras mellas al realismo, por épocas similares, provienen de distintas fuentes. Una es la tardía recepción de cierto surrealismo. Por su incidencia en la narrativa, cito el solo ejemplo de Cortázar. No se trata de la retórica surrealista sino de su concepto de lo surreal y del acceso que el artista tiene a dicha zona del mundo exterior. 
    Otra fuente de cuestionamiento al realismo es el existencialismo. La huella existencial se rastrea en la literatura argentina en narraciones como las de Di Benedetto (Zama), Sabato (El túnel) y hasta en la inicial Beatriz Guido, con sus ensayos de Los dos Albertos, uno de ellos dedicado a Camus. En los escritores del grupo Contorno, a mediados de los cincuenta, la presencia de Sartre es decisiva, no obstante que su narrador más notorio, David Viñas, con algunas innovaciones técnicas provenientes de la literatura norteamericana (Hemingway, Faulkner), mantiene una doctrina realista decimonónica que se resuelve en novelas de tesis sobre distintos episodios de la historia y la actualidad políticas argentinas (Cayó sobre su rostroUn dios cotidianoLos años despiadadosDar la cara). La visión existencialista de la vida humana se enfrenta a ciertas exigencias del realismo. El hombre vive en un medio extraño al cual ha sido arrojado sin causa ni finalidad visibles, lo cual aleja al personaje del medio familiar que le corresponde en un enfoque realista. El mundo existencial está descentrado, dislocado y resulta absurdo, por lo que mal se lo puede encarar en tanto cognoscible, menos aún si el conocimiento se plantea como exhaustivo. Las circunstancias poco importan ante lo primordial que es la existencia humana, igual en cualquier lugar y tiempo. El destino -aunque indescifrable, sentido como tal- la aspiración a encontrarse con ese Dios oculto que suscita una devoción angustiosa y la imposibilidad de la comunicación que encierra a los hombres en la cárcel de una solitaria y abstracta libertad, todos estos incisos se anteponen a cualquier investigación sobre los referentes concretos, que se reducen a minúsculos detalles o excusas alegóricas de la narración.
  Dentro de esta literatura realista hay personajes con rasgos muy característicos, por ejemplo autores que se centran entre los marginales o delincuentes (Arlt), pícaros sin localización social fija (Kordon) o extravagantes (Blaisten). Pequeños seres, de pobres recursos, con alegrías y dolores comedidos, que acaban por personificar la existencia humana como carencia, como indigencia. 

Blas Matamoro. En Biblioteca virtual Miguel Cervantes: www.cervantesvirtual.com
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Nuestra lectura durante el día de hoy estará basada en un cuento de Bernardo Kordon, "Los ojos de Celina". 
Bernardo Kordon  (Buenos Aires, 12 de noviembre de 1915 - Santiago de Chile, 2 de febrero de 2002) fue un escritor argentino. 
Asiduo viajero, recorrió buena parte de América, Europa y Asia dejando testimonio de su travesía en textos como El teatro chino tradicional y Seiscientos millones y uno (1958), relativo a su paso por la China pos-revolucionaria en tiempos de Mao Zedong.

En 1969 debió exiliarse una temporada en Chile por motivos políticos. Varias de sus narraciones fueron llevadas al cine. En 1982 publicó cuentos y colaboraciones en la revista Caras y Caretas. Historias de sobrevivientes de 1983 ganó el primer Premio Municipal.

Ganó el Premio Konex - Diploma al Mérito en Letras en 1984, en la disciplina Cuento con su 1ª obra publicada antes de 1950.  Estilo literario: Con una aparente querencia en el realismo y el costumbrismo, la influencia de la novela norteamericana contemporánea (notoriamente de John Dos Passos) y de aspectos del montaje cinematográfico, lo llevan a experimentar narraciones muy abiertas, donde prima la observación de la vida marginal, los pobres y los desclasados, los ambientes suburbanos y el mundo de la picaresca ciudadana. 


Aquí está el pdf: 


Seguramente, muchos de uds. no estén muy seguros de lo que es un sulky, carro que aún hoy es muy utilizado como transporte dentro de la vida rural. El sulky o sulqui es un pequeño carruaje, por lo general para uno o dos pasajeros, que se utiliza como una forma de transporte rural en muchas partes del mundo. Destaca por su sencilla construcción y escaso peso.

En nuestra clase, hemos vuelto a trabajar sobre la lectura y el análisis de cuentos realistas. Vamos a recordar que los relatos realistas presentan acontecimientos verosímiles (que significa "semejante o similar a la verdad"), similares a los que ocurren en el mundo del lector, que son creíbles porque podrían haber sucedido en algún momento del pasado o de la actualidad. Sin embargo, esos hechos no ocurrieron en la realidad, porque son una invención del autor (son ficcionales), pero está ambientado, tal vez sin decirlo, con acontecimientos que pueden hacer que ese relato al ser realista, logre hacerlo percibir como muy parecido a la realidad.
Sin embargo, el cuento que leímos hoy, que como todo relato es una ficción, es decir, está creado por un autor, está basado en una crónica periodística que leyó el escritor sobre un hecho real.
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Seguimos con los cuentos realistas argentinos, esta vez, también en la descripción de las necesidades de la vida rural del interior de nuestro país, aparecerá un gran escritor llamado Horacio Quiroga.


   El cuento que leeremos ahora es "A la deriva", pulse aquí, está publicado en un libro de relatos que se llama Cuentos de amor, de locura y de muerte.

  En este libro aparecen muchos cuentos interesantísimos que les recomiendo para quienes todavía no lo hayan hecho que los lean porque son muy interesantes (por ejemplo "La gallina degollada"; "El almohadón de plumas"; "A la deriva"; "La insolación"; "La meningitis y su sombra"; etc.).

Horacio Quiroga (Salto, 1878 - Buenos Aires, 1937) Narrador uruguayo radicado en Argentina, considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos, cuya obra se sitúa entre la declinación del modernismo y la emergencia de las vanguardias. Las tragedias marcaron la vida del escritor: su padre murió en un accidente de caza, y su padrastro y posteriormente su primera esposa se suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando. Estudió en Montevideo y pronto comenzó a interesarse por la literatura.
   Sus primeros intentos fueron meras imitaciones de Poe, con quien compartía una especial preferencia por la violencia y la locura; así, algunos de sus primeros cuentos, como "La gallina degollada" o "El perseguidor", pueden calificarse dentro de los denominados relatos sangrientos. La mayoría de sus narraciones aparecieron publicadas en periódicos y revistas y se recogieron posteriormente en forma de libro en las recopilaciones Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918), Anaconda (1921) y El desierto (1924). Sus relatos más característicos dramatizan la pugna entre la razón y la voluntad humanas, por una parte, y el azar o la naturaleza por otra; su fuerza se fundamenta, más que en un minucioso y detallado análisis psicológico, en el estudio de la conducta humana en condiciones extremas. 
  Horacio Quiroga destiló una notoria precisión de estilo que le permitió narrar magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Muchos de sus relatos tienen por escenario la selva de Misiones, en el norte argentino, lugar donde Quiroga residió largos años y del que extrajo situaciones y personajes para sus narraciones. Sus personajes suelen ser víctimas propiciatorias de la hostilidad de la naturaleza y la desmesura de un mundo bárbaro e irracional, que se manifiesta en inundaciones, lluvias torrenciales y la presencia de animales feroces. 


Ahora, los invito a dar lectura dentro del marco histórico del relato realista al cuento de Mujica Lainez, "La pulsera de cascabeles" pulse aquí.


Por último, compartamos la lectura del cuento realista Infierno grande
de Guillermo Martínez
Para su lectura,  aquí en pdf

Para acceder a la comprensión global del texto, siempre es importante saber quién es el autor, puesto que, para terminar de comprender un mensaje, es fundamental conocer a su emisor. Entonces, veamos un poco sobre el autor, Guillermo Martínez, el cual nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, el 29 de julio de 1962. Licenciado en matemática por la Universidad Nacional del Sur en 1984, se doctoró en Buenos Aires en Lógica en 1992 y posteriormente completó estudios posdoctorales en Oxford.
   
Es colaborador habitual con artículos, cuentos y reseñas en los diarios La Nación, Clarín y Página 12. En 2006, fue galardonado con el Premio Mandarache Jóvenes Lectores de Cartagena. En 2014 la Fundación Konex le otorgó el Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los 5 mejores novelistas del período 2004-2007 de la Argentina.

B
IBLIOGRAFÍA
Relatos: "Infierno grande" (1989); "Una felicidad repulsiva" (2013).
Novelas: Acerca de Roderer (1993); La mujer del maestro (1998); Crímenes imperceptibles (2003); La muerte lenta de Luciana B. (2007); Yo también tuve una novia bisexual (2011)
Ensayos: "Borges y la matemática" (2003); "La fórmula de la inmortalidad" (2005); "Gödel para todos" (2009).



viernes, 25 de junio de 2021

Jorge Luis Borges

 Antes de adentrarnos en la narrativa de Jorge Luis Borges, terminaremos de caracterizar algunos poemas de vanguardia con un estilo muy particular, como por ejemplo, los caligramas.


 En el período helenístico (siglos IV a I a.C.), se escribieron en Grecia poemas constituidos por versos de distinta extensión que diseñaban gráficamente un objeto (se conserva, por ejemplo, el caligrama de Simias de Rodas (alrededor del 300 a.C.) que tiene forma de huevo. Este tipo de composición fue retomada por los poetas de vanguardia porque les permitió plasmar claramente sus postulados: el automatismo (en relación casi inmediata entre la imagen y el significado); la expresión de lo inconsciente, por medio de la asociación libre de imágenes de diferente índole; y la estrecha vinculación con las artes plásticas. La comprensión devenía así de una síntesis entre la idea y la imagen, el contenido y la forma. La poesía visual o concreta, como se la denominó más tarde, rompe con la estructura lineal del verso, con la organización tradicional del texto poético en estrofas, y hace sucumbir la rima. El caligrama se basa en el componente gráfico y visual de la palabra, haciendo que el valor semántico, es decir, el significado, se transmita casi automáticamente, o bien se transforme por la disposición de los términos. Además desaparece la puntuación tradicional. 

Espantapájaros”, de Oliverio Girondo





Oliverio Girondo era un poeta argentino, una de los principales figuras del llamado Grupo de Florida, caracterizado por ser elitista, vanguardista y hasta surrealista. Se oponía al llamado Grupo de Boedo. En Florida estaban, entre otros, González Tuñón, Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges; este último sostuvo mucho después que ese enfrentamiento era falso: lo habían armado para imitar el ejemplo francés y no por una oposición real.

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El hecho es que Girondo participó en las revistas que celebraron la llegada del ultraísmo, primera vanguardia argentina; esas revistas eran Proa, Prisma y Martín Fierro. Girondo ya había publicado dos libros de poemas, el primero de los cuales es muy conocido: “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”. En 1932 estaba por publicar su tercera obra, “Espantapájaros”, que entre otras audacias incluía un poema con forma de, claro, un espantapájaros (es la imagen que preside este post).



Hoy vamos a leer/escuchar Biografía de Tadeo Isidoro Cruz de Jorge Luis Borges. 
Para leerlo en pdf pulse aquí
Para escucharlo en audio libro, aquí encontrarán una muy interesante versión relatada por Sacheri.









El Aleph es uno de los libros de cuentos más representativos del escritor argentino Jorge Luis Borges. Publicado en 1949, fue reeditado por el autor en 1974. Sus textos remiten a una infinidad de fuentes y bibliografías en torno a las cuales se articulan mitos y metáforas de la tradición literaria universal. Esta obra marca un punto de inflexión respecto al estilo que destilaba su colección anterior de cuentos, Ficciones; aún manteniendo su estilo sobrio y perfeccionista, el escritor aborda aquí otra serie de eventos u objetos inverosímiles enmarcados en un ambiente realista, lo que contribuye a resaltar su carácter fantástico. Así como los cuentos de Ficciones describen mundos imposibles, los de El Aleph revelan grietas en la lógica de la realidad; muestran una irrealidad secreta y oculta, pero también está presente aunque de una forma más sutil en otros aparentemente más realistas como "Emma Zunz" y en "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz".

Análisis de "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz" de Jorge Luis Borges

    El cuento está escrito en una lengua culta, pero sencilla y despojada. Para revelar la conciencia del personaje, el narra­dor acota enunciados tales como: "Comprendió que un destino no es mejor que otro pero que todo hombre debe aca­tar el que lleva adentro". Así logra dos propósitos fundamentales: en primer lugar, "completar" el poema de Hernández, renovado y actualizado para su mejor entendimiento. Y en segundo lugar, restaurar la poesía gauchesca y rendirle homenaje, revivirla en una lengua literaria que no la transforme en una tradición nacional caduca.

  Borges no sólo abandona la lengua gauchesca para ac­tualizar su tradición. También, integra elementos extra­ños al género gauchesco, ajenos en principio a la cultura nacional, para ahondar en el espíritu humano universal. Por ejemplo: los versos de Yeats que sirven de epígrafe al relato. Estos, traducidos, dirían: "Estoy buscando el ros­tro: que yo tenía / antes de que se hiciera el mundo".

   El relato, desde el título, se propone como una "biografía". Se sabe que una biografía es la narración escrita de una vida. En este caso, se trata de una biografía ficcional, en tanto y en cuanto Cruz es un personaje lite­rario no histórico, por tanto es una biografía apócrifa (falsa). El caso es que Borges nunca mostró predilección por el género biográfico, tampoco por la novela. Hay que señalar, entonces, dos cuestiones. Al actualizar la literatura gauchesca, introduciendo todas las modificaciones necesarias, Borges tiene que cambiar el modo de narrar la vida de los personajes. Como Borges manifiesta su rechazo de toda forma lingüística local, debe apelar a biografía, para articular el relato en tercera persona y mantener intacta su propia lengua narrativa.

Borges y la identidad de los argentinos:
 

  Los libros iniciales de Borges, tanto los de poesía (Fervor de Buenos AiresCuaderno San Martín) como los de ensayo (Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos), se perfila, nítida y persistente, una obsesión central: la de la identidad nacional de los argentinos.

    Por ­otra parte, debe recordarse que la cultura de Borges, si bien muy versada e­n literaturas extranjeras (sobre todo, la inglesa), incluía también la argentina, en particular la gauchesca, de la que siempre fue un atento y devoto lector. Pero su visión de la cultura ar­gentina es inconformista y amarga. Propone una lengua y una literatura que se correspondan con la realidad porteña. Llega a la siguiente conclusión: "Ya Buenos Aires, más que una ciudad, es un país y hay que encon­trarle la poesía y la música y la pintura y la religión y la metafísica que se avienen con su grandeza".

  Años después, Borges cambia gran parte de sus contenidos ideológicos pero sigue pronunciándose sobre el tema de la identidad nacional. Por ejemplo, dicta una conferencia cuyo título es, precisamente, "El escritor argentino y la tradición". Allí argumenta que, dado que la cultura nacional es joven y carente por lo tanto de grandes tradiciones, los escritores pueden abordar todos los temas, todos los géneros con total libertad. No hay por qué sujetarse a ningún canon nacional, ni tampoco sobrecargar las narraciones con excesivo color local, o buscar personajes y temáticas específicamente argentinos.
La cultura argentina debe ser, por el con­trario, abierta y permeable, y buscar un lenguaje natural, sin folclo­rismos ni pintoresquismos.



Seguiremos trabajando la literatura argentina en diálogo intertextual entre José Hernández y Borges.


  • El tema de la identidad en el cuento de Borges, "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz", se puede leer esta frase que le atribuye el narrador a la sensación que tuvo Cruz al verse reflejado en el destino de Martín Fierro.


Comparto aquí el cuento: 
    El fin aquí  podrán leerlo en pdf
    El fin aquí encontrarán la versión en audiolibro.
    Este relato apareció publicado en Ficciones


    Ficciones es un libro de cuentos escrito por Jorge Luis Borges, publicado en 1944 y compuesto de dos partes: El jardín de senderos que se bifurcan y Artificios; posee dos prólogos. La crítica especializada ha aclamado esta obra suya como uno de los libros que ayudaron a definir el rumbo de la literatura universal del siglo XX. Asimismo, su publicación en 1944 colocó a Borges en un primer plano de la literatura universal. Fue incluida en la lista de los 100 mejores relatos en español del siglo XX del periódico español El Mundo, así como también en la lista de los 100 libros del siglo XX del diario francés Le Monde y en los 100 mejores libros de todos los tiempos del Club de libros de Noruega.



    La intertextualidad gauchesca

       La preocupación de Borges por la literatura gauchesca y por la identidad no sólo se ve en los ensayos, sino también en su narrativa. Consagra sendos ­relatos a los personajes principales de la obra gauchesca fundamental: el Martín Fierro


       En "El fin", Borges ficcionaliza la muerte de Fierro. En "Bio­grafía de Tadeo lsidoro Cruz", el movimiento es inverso: narra la vida de Cruz antes de su encuentro con Fierro. El relato exige un lector conocedor del poema de Hernández. De algún modo, lo que formula Borges es un homenaje y una actualización de los versos del Martín Fierro.


       En este relato, el narrador imagina la vida, destino, la identidad de Cruz para que así se entienda mejor por qué este decide traicionar a la partida y aliarse al gaucho prófugo. El relato desarro­lla las acciones de un modo tal, que ellas respetan la ficción vertebrada por Hernández y resultan, así, complementarias de aquella. Por otra parte, la narración focaliza su atención en el destino de Cruz. De este modo, explica su actitud.


    Aquí en la versión escrita en pdf El fin

    Veamos ahora algunos detalles sobre el estilo literario de Jorge Luis Borges. 

    BORGES y LOS ESPEJOS   Para el escritor argentino el espejo es en primer término un profundo reflejo del yo, que va más allá del mostrar una reproducción ilusoria de la figura humana. También en el espejo se encuentra toda la esencia del yo, es una forma de enfrentarse a sí mismo, es lo que Freud acaso llamaría el super-yo o la idealización del yo. En el poema "El forastero" esta idea del espejo como verdadera "realidad" queda claramente expuesta cuando la voz narrativa afirma:
    "Se afeitará después ante un espejo
    que no volverá a reflejarlo
    y le parecerá que ese rostro
    es más inescrutable y más firme
    que el alma que lo habita
    y que a lo largo de los años lo labra".

    Biografía de Tadeo Isidoro Cruz: la identidad y los espejos

       Este fenómeno de la duplicidad del yo, y de la duda o confusión respecto de cuál es más "real" o verdadero, se da reiteradamente en la obra de Borges, no sólo a través de las metáforas del espejo, sino también a través de la escritura ("otro poema de los dones"), los laberintos ("El laberinto"), del hecho mágico de un yo que se encuentra a sí mismo en la calle ("El libro de arena") o del yo que reflexiona sobre un otro yo ("Borges y yo"), etc.

    Si múltiples e infinitas son las imágenes que podemos tener de los espejos, múltiples e infinitas pueden ser sus significaciones, por eso es que debemos estar preparados para que en cada relato o cuento el sentido que le dé Borges al espejo difiera o cobre un matiz particular. Así por ejemplo, encontramos en Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, el momento en el que un hombre comprende por fin su destino, que es igual al del otro, cuando Cruz conoce a Fierro y descubre claramente quién es, al verse reflejado en el destino que se le ofrece en ese espejo del otro.
     
    Ramón Moreno Rodríguez 
    http://www.geocities.com/Paris/Louvre/5753/BorgesEs.html 


    Borges y la narrativa de espejos y de laberintos literarios.

    BORGES y LOS LABERINTOS   
       El laberinto, en pluma de Borges, se convierte en ciencia de la existencia, dominio de lo irresuelto.
       Asimismo, los temores que produce el olvido, entre ellos, no alcanzar la inmortalidad a partir de una obra imperecedera, frecuentan las letras de sus relatos. A sabiendas de que el único mortal es el ser humano, ya que el resto de las criaturas no son conscientes de su condición efímera, Borges maniobra elementos salvadores para la especie: la posibilidad de que el recuerdo (variable, caprichoso, seleccionador, modificador de sucesos pasados) sea un creador imprescindible y patético; la sustancia conjurando la esencia (“un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte”); la presencia de espectadores ajenos al acto reflexivo (“a veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro.”).
       En Borges, no hay universo sin laberinto, y hay tantos laberintos como universos. La cantidad es tan vasta que Borges no sabe con exactitud si los ha visto a  todos ni cuántos ha visto, entiéndase, transitado. 




    Funciones del lenguaje

      Un mensaje siempre se emite con un propósito determinado, por ejemplo, informar, opinar, producir una determinada sensación o dar una orde...