viernes, 25 de junio de 2021

Jorge Luis Borges

 Antes de adentrarnos en la narrativa de Jorge Luis Borges, terminaremos de caracterizar algunos poemas de vanguardia con un estilo muy particular, como por ejemplo, los caligramas.


 En el período helenístico (siglos IV a I a.C.), se escribieron en Grecia poemas constituidos por versos de distinta extensión que diseñaban gráficamente un objeto (se conserva, por ejemplo, el caligrama de Simias de Rodas (alrededor del 300 a.C.) que tiene forma de huevo. Este tipo de composición fue retomada por los poetas de vanguardia porque les permitió plasmar claramente sus postulados: el automatismo (en relación casi inmediata entre la imagen y el significado); la expresión de lo inconsciente, por medio de la asociación libre de imágenes de diferente índole; y la estrecha vinculación con las artes plásticas. La comprensión devenía así de una síntesis entre la idea y la imagen, el contenido y la forma. La poesía visual o concreta, como se la denominó más tarde, rompe con la estructura lineal del verso, con la organización tradicional del texto poético en estrofas, y hace sucumbir la rima. El caligrama se basa en el componente gráfico y visual de la palabra, haciendo que el valor semántico, es decir, el significado, se transmita casi automáticamente, o bien se transforme por la disposición de los términos. Además desaparece la puntuación tradicional. 

Espantapájaros”, de Oliverio Girondo





Oliverio Girondo era un poeta argentino, una de los principales figuras del llamado Grupo de Florida, caracterizado por ser elitista, vanguardista y hasta surrealista. Se oponía al llamado Grupo de Boedo. En Florida estaban, entre otros, González Tuñón, Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges; este último sostuvo mucho después que ese enfrentamiento era falso: lo habían armado para imitar el ejemplo francés y no por una oposición real.

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El hecho es que Girondo participó en las revistas que celebraron la llegada del ultraísmo, primera vanguardia argentina; esas revistas eran Proa, Prisma y Martín Fierro. Girondo ya había publicado dos libros de poemas, el primero de los cuales es muy conocido: “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”. En 1932 estaba por publicar su tercera obra, “Espantapájaros”, que entre otras audacias incluía un poema con forma de, claro, un espantapájaros (es la imagen que preside este post).



Hoy vamos a leer/escuchar Biografía de Tadeo Isidoro Cruz de Jorge Luis Borges. 
Para leerlo en pdf pulse aquí
Para escucharlo en audio libro, aquí encontrarán una muy interesante versión relatada por Sacheri.









El Aleph es uno de los libros de cuentos más representativos del escritor argentino Jorge Luis Borges. Publicado en 1949, fue reeditado por el autor en 1974. Sus textos remiten a una infinidad de fuentes y bibliografías en torno a las cuales se articulan mitos y metáforas de la tradición literaria universal. Esta obra marca un punto de inflexión respecto al estilo que destilaba su colección anterior de cuentos, Ficciones; aún manteniendo su estilo sobrio y perfeccionista, el escritor aborda aquí otra serie de eventos u objetos inverosímiles enmarcados en un ambiente realista, lo que contribuye a resaltar su carácter fantástico. Así como los cuentos de Ficciones describen mundos imposibles, los de El Aleph revelan grietas en la lógica de la realidad; muestran una irrealidad secreta y oculta, pero también está presente aunque de una forma más sutil en otros aparentemente más realistas como "Emma Zunz" y en "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz".

Análisis de "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz" de Jorge Luis Borges

    El cuento está escrito en una lengua culta, pero sencilla y despojada. Para revelar la conciencia del personaje, el narra­dor acota enunciados tales como: "Comprendió que un destino no es mejor que otro pero que todo hombre debe aca­tar el que lleva adentro". Así logra dos propósitos fundamentales: en primer lugar, "completar" el poema de Hernández, renovado y actualizado para su mejor entendimiento. Y en segundo lugar, restaurar la poesía gauchesca y rendirle homenaje, revivirla en una lengua literaria que no la transforme en una tradición nacional caduca.

  Borges no sólo abandona la lengua gauchesca para ac­tualizar su tradición. También, integra elementos extra­ños al género gauchesco, ajenos en principio a la cultura nacional, para ahondar en el espíritu humano universal. Por ejemplo: los versos de Yeats que sirven de epígrafe al relato. Estos, traducidos, dirían: "Estoy buscando el ros­tro: que yo tenía / antes de que se hiciera el mundo".

   El relato, desde el título, se propone como una "biografía". Se sabe que una biografía es la narración escrita de una vida. En este caso, se trata de una biografía ficcional, en tanto y en cuanto Cruz es un personaje lite­rario no histórico, por tanto es una biografía apócrifa (falsa). El caso es que Borges nunca mostró predilección por el género biográfico, tampoco por la novela. Hay que señalar, entonces, dos cuestiones. Al actualizar la literatura gauchesca, introduciendo todas las modificaciones necesarias, Borges tiene que cambiar el modo de narrar la vida de los personajes. Como Borges manifiesta su rechazo de toda forma lingüística local, debe apelar a biografía, para articular el relato en tercera persona y mantener intacta su propia lengua narrativa.

Borges y la identidad de los argentinos:
 

  Los libros iniciales de Borges, tanto los de poesía (Fervor de Buenos AiresCuaderno San Martín) como los de ensayo (Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos), se perfila, nítida y persistente, una obsesión central: la de la identidad nacional de los argentinos.

    Por ­otra parte, debe recordarse que la cultura de Borges, si bien muy versada e­n literaturas extranjeras (sobre todo, la inglesa), incluía también la argentina, en particular la gauchesca, de la que siempre fue un atento y devoto lector. Pero su visión de la cultura ar­gentina es inconformista y amarga. Propone una lengua y una literatura que se correspondan con la realidad porteña. Llega a la siguiente conclusión: "Ya Buenos Aires, más que una ciudad, es un país y hay que encon­trarle la poesía y la música y la pintura y la religión y la metafísica que se avienen con su grandeza".

  Años después, Borges cambia gran parte de sus contenidos ideológicos pero sigue pronunciándose sobre el tema de la identidad nacional. Por ejemplo, dicta una conferencia cuyo título es, precisamente, "El escritor argentino y la tradición". Allí argumenta que, dado que la cultura nacional es joven y carente por lo tanto de grandes tradiciones, los escritores pueden abordar todos los temas, todos los géneros con total libertad. No hay por qué sujetarse a ningún canon nacional, ni tampoco sobrecargar las narraciones con excesivo color local, o buscar personajes y temáticas específicamente argentinos.
La cultura argentina debe ser, por el con­trario, abierta y permeable, y buscar un lenguaje natural, sin folclo­rismos ni pintoresquismos.



Seguiremos trabajando la literatura argentina en diálogo intertextual entre José Hernández y Borges.


  • El tema de la identidad en el cuento de Borges, "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz", se puede leer esta frase que le atribuye el narrador a la sensación que tuvo Cruz al verse reflejado en el destino de Martín Fierro.


Comparto aquí el cuento: 
    El fin aquí  podrán leerlo en pdf
    El fin aquí encontrarán la versión en audiolibro.
    Este relato apareció publicado en Ficciones


    Ficciones es un libro de cuentos escrito por Jorge Luis Borges, publicado en 1944 y compuesto de dos partes: El jardín de senderos que se bifurcan y Artificios; posee dos prólogos. La crítica especializada ha aclamado esta obra suya como uno de los libros que ayudaron a definir el rumbo de la literatura universal del siglo XX. Asimismo, su publicación en 1944 colocó a Borges en un primer plano de la literatura universal. Fue incluida en la lista de los 100 mejores relatos en español del siglo XX del periódico español El Mundo, así como también en la lista de los 100 libros del siglo XX del diario francés Le Monde y en los 100 mejores libros de todos los tiempos del Club de libros de Noruega.



    La intertextualidad gauchesca

       La preocupación de Borges por la literatura gauchesca y por la identidad no sólo se ve en los ensayos, sino también en su narrativa. Consagra sendos ­relatos a los personajes principales de la obra gauchesca fundamental: el Martín Fierro


       En "El fin", Borges ficcionaliza la muerte de Fierro. En "Bio­grafía de Tadeo lsidoro Cruz", el movimiento es inverso: narra la vida de Cruz antes de su encuentro con Fierro. El relato exige un lector conocedor del poema de Hernández. De algún modo, lo que formula Borges es un homenaje y una actualización de los versos del Martín Fierro.


       En este relato, el narrador imagina la vida, destino, la identidad de Cruz para que así se entienda mejor por qué este decide traicionar a la partida y aliarse al gaucho prófugo. El relato desarro­lla las acciones de un modo tal, que ellas respetan la ficción vertebrada por Hernández y resultan, así, complementarias de aquella. Por otra parte, la narración focaliza su atención en el destino de Cruz. De este modo, explica su actitud.


    Aquí en la versión escrita en pdf El fin

    Veamos ahora algunos detalles sobre el estilo literario de Jorge Luis Borges. 

    BORGES y LOS ESPEJOS   Para el escritor argentino el espejo es en primer término un profundo reflejo del yo, que va más allá del mostrar una reproducción ilusoria de la figura humana. También en el espejo se encuentra toda la esencia del yo, es una forma de enfrentarse a sí mismo, es lo que Freud acaso llamaría el super-yo o la idealización del yo. En el poema "El forastero" esta idea del espejo como verdadera "realidad" queda claramente expuesta cuando la voz narrativa afirma:
    "Se afeitará después ante un espejo
    que no volverá a reflejarlo
    y le parecerá que ese rostro
    es más inescrutable y más firme
    que el alma que lo habita
    y que a lo largo de los años lo labra".

    Biografía de Tadeo Isidoro Cruz: la identidad y los espejos

       Este fenómeno de la duplicidad del yo, y de la duda o confusión respecto de cuál es más "real" o verdadero, se da reiteradamente en la obra de Borges, no sólo a través de las metáforas del espejo, sino también a través de la escritura ("otro poema de los dones"), los laberintos ("El laberinto"), del hecho mágico de un yo que se encuentra a sí mismo en la calle ("El libro de arena") o del yo que reflexiona sobre un otro yo ("Borges y yo"), etc.

    Si múltiples e infinitas son las imágenes que podemos tener de los espejos, múltiples e infinitas pueden ser sus significaciones, por eso es que debemos estar preparados para que en cada relato o cuento el sentido que le dé Borges al espejo difiera o cobre un matiz particular. Así por ejemplo, encontramos en Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, el momento en el que un hombre comprende por fin su destino, que es igual al del otro, cuando Cruz conoce a Fierro y descubre claramente quién es, al verse reflejado en el destino que se le ofrece en ese espejo del otro.
     
    Ramón Moreno Rodríguez 
    http://www.geocities.com/Paris/Louvre/5753/BorgesEs.html 


    Borges y la narrativa de espejos y de laberintos literarios.

    BORGES y LOS LABERINTOS   
       El laberinto, en pluma de Borges, se convierte en ciencia de la existencia, dominio de lo irresuelto.
       Asimismo, los temores que produce el olvido, entre ellos, no alcanzar la inmortalidad a partir de una obra imperecedera, frecuentan las letras de sus relatos. A sabiendas de que el único mortal es el ser humano, ya que el resto de las criaturas no son conscientes de su condición efímera, Borges maniobra elementos salvadores para la especie: la posibilidad de que el recuerdo (variable, caprichoso, seleccionador, modificador de sucesos pasados) sea un creador imprescindible y patético; la sustancia conjurando la esencia (“un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte”); la presencia de espectadores ajenos al acto reflexivo (“a veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro.”).
       En Borges, no hay universo sin laberinto, y hay tantos laberintos como universos. La cantidad es tan vasta que Borges no sabe con exactitud si los ha visto a  todos ni cuántos ha visto, entiéndase, transitado. 




    jueves, 17 de junio de 2021

    Las vanguardias en Argentina a principios del siglo XX

     Comenzaremos a contextualizar a Los escritores argentinos durante los primeras décadas del siglo XX, los cuales se destacaron tanto en la prosa literaria como en la lírica.


       Jorge Luis Borges Acevedo nace en Buenos Aires, el 24 de agosto de 1899. A los doce años su familia, debido a un problema de salud de su padre, se traslada a Ginebra, Suiza. Durante la Primera Guerra Mundial ubicado en España toma contacto con las vanguardias europeas, sobre todo con los primeros surrealistas, fundamentalmente con el ULTRAÍSMO de Huidobro (su eje es la metáfora, no personal, no autobiográfico). 
      En 1922 vuelve a Bs. As. y escribe sobre la época de los cuchilleros, aquélla durante la que él se había ido.

    GENERACIÓN del 22: 

      Siguiendo el modelo de algunas vanguardias europeas, comienza en Argentina una nueva generación literaria que en un principio odian a Lugones. Entre Borges y Lugones, la relación pasó por varias etapas, pero podemos decir que esencialmente fue de confrontación. 
      En un principio como todo joven, como toda vanguardia, Borges desafió al canon. Sin embargo, luego de su muerte, tuvo un reconocimiento hacia la figura de Lugones y casi podríamos decir que, hacia el final, hay algo de identificación. Con el correr de los años Borges, incluso, le dedica El hacedor
      Borges venía de la experiencia ultraísta que tenía la metáfora como bastión poético y Lugones era el sucesor de Ruben Darío, el continuador del modernismo, mientras que Borges era de los jóvenes que sostenía la metáfora, incluso dentro de versos libres, contra el imperio de la rima que manifestaba Lugones. 

      El grupo de poetas que desarrolló su movimiento entre los años  1922 y 1930 aproximadamente, se reúnen en cafés literarios y tertulias. Surgen dos corrientes en la literatura: unos optarán por expresar desde las vanguardias literarias, un cambio de formas, no comprometidos con el presente pero sí con el futuro. Otros adoptarán una actitud de denuncia social. Son presentados como oponentes o enemigos, aunque en realidad, muchas veces se reunían a plantear debates sobre el modo de escribir en la Argentina.

      Grupo BOEDO  (calle del pueblo)        Grupo FLORIDA (calle paqueta)

     Gonzalez Tuñón; Barleta;                          
    Borges, Roxlo, Fijman
     Marechal, Bernárdez,  Arlt.                       Girondo                                  
       
    Tradicionales en literatura                          Distintos en literatura

    Avanzados en política;                           Tradicionales en política.
     gran compromiso con lo social.             - Grupo Martín Fierro
     Inclusión frecuente en su temática          humor; incluye la ironía.
     de los marginados                             - De este grupo sale toda la ge-
                                                                     neración literaria posterior                                         (Alfonsina Storni; Horacio Quiroga)
                   
     Movimientos y géneros literarios: dentro de las vanguardias argentinas se puede percibir cómo Borges trajo el ultraísmo en su poesía al volver de Europa. Poco a poco, fueron apareciendo esos movimientos de vanguardia, rupturistas con lo académico establecido, en América y en Europa. 

    LAS VANGUARDIAS

     En el período comprendido entre el final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) hasta un poco antes de la Segunda (1939-1945), se produjeron en el mundo cambios vertiginosos. 

    Por una parte, el desarrollo tecnológico (sobre todo en las comunicaciones y en la aviación) que agilizó el contacto entre América y Europa. Por otra, el rechazo de los modelos políticos y económicos que habían llevado a la guerra promovió la gestación de grandes movimientos sociales como la Revolución Bolchevique en Rusia, en 1917, y aún antes, la Revolución Mejicana (1910)

     Los poetas y escritores no estuvieron al margen de estos cambios. En Europa durante las primeras décadas del siglo XX surgieron varios movimientos artísticos que se llamaron “de vanguardia”: el Cubismo, el Futurismo, el Dadaísmo, el Surrealismo. Estos movimientos se enfrentaron a estéticas consideradas anticuadas, como el Realismo y el Naturalismo, predominantes durante la segunda mitad del siglo XIX. Las transformaciones en la sociedad de esa época y la dramática experiencia de la Primera Guerra Mundial hicieron que las nuevas generaciones buscaran respuestas radicalmente opuestas. Los escritores latinoamericanos reaccionaron ante el Modernismo sumándose a las diferentes estéticas de la vanguardia europea o fundando nuevos movimientos:

    1) En Chile Vicente Huidobro impulsó en Creacionismo (postula que la creación poética era un hecho independiente de la realidad). Pablo Neruda adscribió a las nuevas corrientes europeas en sus comienzos.
    2) En Perú, el poeta César Vallejo también recibió la influencia de las vanguardias europeas de principios de siglo y fue uno de sus máximos exponentes.

    3) Como ya señaláramos, paralelamente, en la Argentina tuvo mucha influencia el Ultraísmo, de origen español, introducido por Jorge Luis Borges. El Ultraísmo pretendía comunicar estados anímicos de manera sintética, a diferencia de la tendencia modernista, por eso rechazaba cualquier línea argumental o cualquier anécdota. Privilegiaba la metáfora y las formas libres y asonantes, sin puntuación, y apoyándose sólo en los blancos y en los espacios de la tipografía. La poesía fue su forma de expresión natural. En forma simultánea, se desarrolló en la Argentina una poesía de mayor contenido social que procuró integrar las voces de la calle. 

    Seguimos caracterizando la literatura argentina durante los inicios del siglo XX y que continuarán hasta finales de la Segunda Guerra Mundial.
    En un principio se creía que las escuelas de Florida, de cuño altamente vanguardista, y Boedo, con más inquietudes sociales, estaban enfrentadas. Sin embargo, actualmente se acepta que ambos grupos mantenían muchos puntos en común, e incluso varios escritores frecuentaban
     ambos. 

       Al grupo de Florida pertenecían, entre otros, J. L. Borges, Oliverio Girondo, Norah Lange, Raúl González Tuñón, y algunos representantes de las antiguas corrientes, como Leopoldo Lugones. 
       En el grupo Boedo, Nicolás Olivari, Roberto Arlt, Roberto Mariani, entre otros. La fuerza innovadora y la revolución que imprimieron en la estética estos movimientos puede observarse en la gran mayoría de los poetas del último siglo y aún perdura.


    Características:
    • Los poetas vanguardistas apostaron a la ruptura con los movimientos tradicionales en todos los órdenes. Así, criticaron y parodiaron a los poetas modernistas y también a los románticos, tanto por su temática como por las formas estereotipadas del lenguaje.
    • La expresión de la tristeza de los poetas de vanguardia es diferente de las de sus antecesores, e incluso de la de los contemporáneos, que responden a otras estéticas. Además, por medio de una acumulación de adjetivos y construcciones ajenas a la idea clásica del amor, el texto parodia la exacerbación de ese sentimiento.
    • Posee versos de distintas medidas, con rima asonante y también es frecuente el uso de versos sin rima (versos blancos).
    • Predominio de la función poética o literaria del lenguaje: la función principal está centrada en el mensaje mismo.
    • La plurisignificación: un texto literario puede tener múltiples significados, siempre limitados por el texto mismo. Esto quiere decir que, frente a un texto poético, cada lector construye su sentido, que no necesariamente deberá coincidir con el de otros lectores, ni siquiera con el del autor del texto.
    • Para los movimientos de vanguardia, la metáfora es el recurso por medio del cual se reemplaza un término o una frase por otra que tiene algún elemento semejante o en común, o bien la atribución de una característica que no está normalmente asociada a ella. Este recurso permite realizar una asociación novedosa, que muestra una representación diferente u original de un objeto, un sentimiento o idea. 
    Así, en Altazar de Huidobro se lee: 
    El mar es un tejado de botellas / que en la memoria del marino sueña // Cielo es aquella larga cabellera intacta /tejida entre manos de aeronauta [...] Las miradas serán ríos / y los ríos heridas en las piernas del vacío. 

    Los poetas vanguardistas utilizaban la técnica de la metáfora que se conoce como personificación o animización para expresar una sensación de independencia de los objetos o bien de sumisión de las personas a éstos. 
    Así, en los textos de Girondo leemos: 
    ¡Faroles enfermos de ictericia! 
    ¡Faroles con gorras de “apache”, que fuman un cigarrillo en las esquinas!

    Novela Picaresca

     

                        Trabajaremos sobre la lectura de:

    El lazarillo de Tormes de Autor Anónimo pulse aquí
    para encontrar un audio libro de la novela completa.

    LA NOVELA PICARESCA: Caracteres estructurales

    • Prosa de gran economía, léxicamente impecable.  

    • Se someten a revisión irónica todos los valores establecidos. Hay una sátira, directa o velada, contra las clases sociales, las instituciones y las costumbres españolas de la época.

    • Los elementos folclóricos (buen número de las figuras secundarias y de las propias reencarnaciones del protagonista habían recibido reiterada atención en la literatura sabia y en las tradiciones folclóricas; folclóricas son también varias de las anécdotas introducidas en el libro) unidos a los de Lázaro adquieren unificación y sentido.

    • Defensa de corte humanista de la dignidad del hombre (la elevación de un infrahombre a hombre), el autor ha pintado sin ningún tinte "rosa" los vicios de su tiempo.

    • Narración del desarrollo total de una personalidad, que no es lineal ni unidireccional, lo vemos en la multiplicidad de apartes que nos sirven para indicarnos que el héroe se mantiene firme ante opiniones.

    • Condensa en siete capítulos el cinismo, el ingenio y los recursos de un observador excepcionalmente dotado.  Es una historia de corrupción:
    a) Los tres primeros capítulos son aquellos en los que se construye el héroe en su integración en el sistema (aquí vemos gran cantidad de apartes, que van a ir desapareciendo conforme a su construcción humana).
    b) Los cuatro restantes son justamente lo contrario: el hombre ya construído.

    • Se desmitifica la religiosidad, el honor del caballero y se muestra todo como es realmente, realismo típico de la novela picaresca: presenta personajes y sucesos que parecen verdaderos, por lo tanto resultan verosímiles, y por otro lado trata los acontecimientos expuestos de tal modo que nos proporciona un enfoque crítico con respecto a la sociedad de la época en que fue escrita.

    • La novela picaresca, desde el punto de vista estructural, es lineal: protagonizada por un pícaro que refiere su vida por orden cronológico y sucesivo, ordenando uno tras otro los lances de su vida, sin otra técnica constructiva. La unidad de la obra está dada por la figura del protagonista, pues a él se refieren todos los episodios.

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       Ahora, señalaremos algunas cuestiones de las prácticas literarias en las distintas regiones y sus condiciones de producción, que ayudarán a una comprensión global del texto en su totalidad.

    El lazarillo de Tormes.
    1) Aparición, ediciones y autor: apareció simultáneamente en tres ciudades (Burgos, Amberes y Alcalá) en el año 1554. Su lectura fue prohibida cinco años después por la Inquisición e incluida en el Índice de Libros Prohibidos (Index Librorum Prohibitorum), debido quizás a sus sátiras contra el clero. Sin embargo, continuó leyéndose. Más tarde, por encargo del rey Felipe II se la expurgó, y el encargado de esta tares, le “suprimió dos capítulos, el del buldero y el del fraile de la Merced y algunas frases irreverentes” (Hurtado y Palencia). La edición que se lee en la actualidad es la restituida (1900) conforme a las tres redacciones originales, es decir, sin supresiones ni enmiendas. Todas las ediciones dieron al autor como anónino. La razón hay que atribuirla probablemente al hecho de que el libro, por su carácter satírico, afectaba a la nobleza y al clero. Lo cierto parece ser que el autor, cualquiera haya  sido, fue un escritor culto, de inspiración y formación renacentista.

    2) TÍTULO: El título completo es La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Tradicionalmente se denominaba Lázaro al hombre que soportaba toda clase de desdichas y pobrezas, remontándose quizás el origen de este apodo al homónimo del Evangelio. Con posterioridad, el primer episodio de la novela, que narra las vicisitudes de Lázaro con el ciego, se hizo tan famoso que la palabra “lazarillo” fue incluida en el diccionario con la acepción de “muchacho que guía a un ciego”.

    3) Alcance del libro: A pesar de su prohibición por la Inquisición, según Julio Cejador y Frauca, filólogo y literato español, “fue libro de todos, de la gente letrada y de la gente lega, de eclesiásticos y seglares, del pueblo bajo y de las personas de cuenta. Aventureros y merchantes llevábanlo sin falta en la faltriquera [bolsillo de las prendas de vestir], como en la mochila trajineros y soldados. Veíase en el tinelo [comedor de la servidumbre] de pajes y criados, no menos que en la recámara de los señores, en el estrado de las damas, como en el bufete de los letrados. Los españoles solazábanse en su leyenda, hallando pintadas al vivo en diminuto cuadro las costumbres, sobre todo del pordiosero, del clérigo y del hidalgo, a que se reducían las maneras de vivienda en la España de aquellos tiempos; los extranjeros aprendían en él la lengua castellana”.
    El libro también adquiere popularidad en Europa: se traduce al francés, inglés, holandés, alemán, italiano y portugués.
    Por tratarse de la narración de los acontecimientos sobresalientes de una vida, el Lazarillo  es una obra que queda abierta, es decir, que los episodios podrían haber continuado, y así sucedió: en 1555, en Amberes, aparece una Segunda parte, y otra en 1620 en París, sin que ninguna alcanzase la relevancia de la primera.

    4) Estructura formal de la obra: El Lazarillo es una novela corta –casi un cuento largo- y desparejo en su plan y desarrollo. El libro se abre con un Prólogo en el que, de acuerdo con la costumbre de la época, el autor se dirige a un señor de alta alcurnia al cual llama Vuesa Merced; sin embargo, la crítica señala que esta invocación podría ser al lector.

    5) Lengua y estilo: en una primera lectura, el lenguaje da la impresión de poco cuidado o esmero. Sin embargo, el análisis descubre pronto que hay selección y arte en el autor, pues se ajusta al que puede tener supuestamente un narrador autobiográfico, de baja extracción social y cultural, como lo es Lázaro. La prosa es llana y sin afectación pedantesca, es considerada como la más sencilla con que se había escrito hasta la época. Las frases del Lazarillo son siempre directas, sin rodeos, ágil y desprovista de ornatos. La sintaxis es la natural del lenguaje cotidiano, sin rebuscas de imitaciones o modelos artísticos. El mismo autor hace explícita el habla castellana del siglo XVI reflejada sin afectación ni amaneramientos, del habla cotidiana para reforzar los elementos realistas presentes en la obra: “En este grosero estilo escribo”, dice, entendiendo por “grosero” lo llano y sin rebuscamientos.

    6) Recursos estilísticos:
    • Utilización del “yo autobiográfico”:  con el relato en primera persona, el autor presenta a la obra como aparentemente autobiográfica; éste será un recurso que caracterizará a todas las novelas picarescas. Evidentemente el punto de vista no está representado por el autor, sino que es el protagonista el que cuenta o narra.
    • Adjetivación expresiva y adecuada: escudero bien vestido;  entrada oscura y lóbrega; negra cama.
    ** Refranes: Escapé del trueno y di con el relámpago; Donde una puerta se cierra, otra se abre.
    ** Comparaciones: más largo que galgo de buena casta.

    BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.
    AA. VV., LITERATURA IV, España en sus letras, Estrada, Buenos Aires, 1987.
    Anónimo. Lazarillo de Tormes, Navarra, Salvat, 1970; prólogo de Francisco Rico.
    LOPRETE, Carlos Alberto, Literatura española, Plus Ultra, Buenos Aires, 1981.
    FERNÁNDEZ DE YÁCUBSOHN, Marta, Literatura española, Kapelusz, Buenos Aires, 1978.

    GANDOLFI, G., LÓPEZ CASANOVA, M., LITERATURA ESPAÑOLA conectada con la literatura universal, Santillana, Buenos Aires, 1999



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    ANÁLISIS
    ESTRUCTURAL DE LA OBRA



    TEMAS:



    ·        
    Principal: el hambre y los
    medios de los que se vale el pícaro para superarla. Alrededor de este tema
    giran todas las alternativas por las cuales atraviesa el personaje central. En
    algunos casos el hambre invade no sólo el mundo del pícaro, sino el de sus amos
    (el escudero del tratado tercero, por ejemplo)



    ·        
    Secundario: la servidumbre y
    sus desdichas; el abandono; la avaricia; el resentimiento y la venganza; la
    mentira y la estafa; la ausencia del honor; la lástima indulgente; la traición.
    En general, el tema del amor está ausente en la novela picaresca.



    MARCO:



    1)   
    PERSONAJES:



    ·         
    Principal:
    Lazarillo.
    Pertenece al estrato social más bajo; al comienzo es un mozo sin
    malicia que se va deteriorando sistemáticamente por los golpes que recibe y que
    van configurando su experiencia. Su primer maestro es el ciego, quien le dice: Necio, aprende; que el mozo del ciego un
    punto ha de saber más que el diablo
    . El pícaro aparece como un “antihéroe”
    comparado con los de diversos tipos de novelas de la época (pastoril, caballería):
    no hay luchas por la amada, ni paisajes campestres idealizados, sino que
    Lazarillo es un vagabundo que acude a diversas tretas para sobrevivir. Lázaro
    no es un mujeriego, ni siquiera ladrón; cuando roba lo hace para satisfacer sus
    necesidades primarias; cuando se casa, trata de convencerse de la limpia moral
    de su muyer y en este matrimonio no ve el afecto, sino la unión como producto
    de su propia conveniencia. No es pendenciero y muchas veces termina molido a
    palos cuando se lo descubre en alguna travesura. Tiene un íntimo deseo de
    libertad que lo conduce a deambular de un lado a otro, a fin de evitar
    dependencias enojosas.



    *
    Secundarios:



    ·        
    El ciego: es el personaje que después de Lázaro está
    mejor dibujado, y el chico, en parte, es el resultado de los principios vitales
    de este amo. Sus características sobresalientes son la mezquindad y la
    avaricia; conoce variadas artimañas para obtener dinero; se dice sabedor de
    oraciones para lograr la solución de un problema, y afirma manejar principios
    de la medicina.



    ·        
    El escudero: es un hidalgo [contración de fijo de
    algo, hijo de algo. Persona de noble e ilustre nacimiento.] venido a menos, que
    trata de mantener su nivel social, aunque no tiene un céntimo para comer; su
    relación con Lázaro es afectuosa; siempre disimula su hambre, incluso frente al
    criado. Este personaje protagoniza el único momento con ciertos visos de
    ternura de todo el libro.



    ·        
    Todos los demás personajes no adquieren relevancia
    independientemente de los episodios en que están incluidos, desconociéndose
    además, sus nombres.



    2)   
    Lugar (geográfico): la acción se
    desarrolla en Salamanca al comienzo, exactamente en Tejares, una aldea como
    tantas otras, con su vida rutinaria, su campanario viejo y sus esperanzas. Se
    encuentra a orillas del río Tormes, afluente del Duero. Allí nace Lazarillo de
    allí parte. Luego sigue en Salamanca, y más tarde en villas de la provincia de
    Toledo: Almorox, Escalona, Illescas, Torrijos, Maqueda. Por último, la Sagra de
    Toledo que es una región ubicada entre Toledo y Madrid. Un itinerario muy real,
    para intensificar el realismo de la novela.



    3)   
    Tiempo (histórico): primera mitad del
    siglo XVI. La sociedad española estaba en plena decadencia financiera a causa
    de las largas guerras y de la inflación provocada por el oro venido de las
    Indias. Lazarillo, por lo tanto aparece como víctima del momento histórico en
    que le ha tocado vivir: su nacimiento coincide aproximadamente con el del
    siglo; y el momento en que el pícaro llega a lo que considera el punto
    culminante de su vida, es también el momento en que la monarquía española
    alcanza su expresión más alta de poder: Éste
    fue el mismo año en que nuestro victorioso emperador en esta insigne ciudad de
    Toledo entró y tuvo en ella Cortes, y se hicieron grandes regocijos como
    vuestra merced habrá oído.
    (Tratado séptimo).



    MARCOS
    REFERENCIALES



    ·        
    Social: En la obra aparecen
    presentados tres sectores de la sociedad española del siglo XVI



    1 El
    grupo de menesterosos y mendigos
    (Lázaro, el ciego)



    2
    miembros pertenecientes a un sector en decadencia
     (el escudero)



    3
    distintos representantes del clero
    (el fraile, el buldero, el arcipreste
    [antiguamente el principal de los presbíteros, sacerdote; por nombramiento del
    obispo, ejerce ciertas atribuciones sobre los cueras e iglesias de un
    territorio determinado; hoy, dignidad en el cabildo catedralicio])



    ·        
    Espiritual: el clima general
    del libro es burlón y satírico, lo que destaca aún más, por contraposición, la
    sordidez que envuelve a los personajes.



    INTENCIÓN
    DE LA OBRA:
    mostrar las características sociales de la época, tomando como
    pretexto la autobiografía de un pícaro. La novela entraña, por lo tanto, una
    posición crítica frente a la realidad, siendo Lazarillo quien, a través de sus
    razonamientos, aparentemente simples, la presenta y la denuncia, aunque sin
    intenciones moralizantes.

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    El barroco en América en la pluma de Sor Juana


    Barroco en América.

        Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillán (1651-1695), encarnó la poeta barroca latinoamericana. 
    Ahora, seguiremos trabajando sobre el estilo barroco en la América del siglo XVII, del que ya hemos señalado sus rasgos de estilo, pero describir este período sin hacer mención sobre la poeta, la intelectual y dramaturga más representativa que dio América, Sor Juana Inés de la Cruz, sería imposible. 
    Para aquellos que gusten del buen cine, pueden ver el filme de Bemberg, que retrata de manera muy bien documentada, basada en la investigación de Octavio Paz, la vida de esta monja de clausura, tan ocupada de incorporar saberes y ciencias a su intelecto. 
    La película es una coproducción realizada entre Argentina y España y se titula Yo, la peor de todas (1990) de María Luisa Bemberg. 
    Pero como la vida de esta poeta es tan interesante, para saber más sobre su obra y su época, los invito también (elijan uno de los dos o ambos, a "tu criterio") a ver este documental muy completo, basado en el ensayo escrito por Octavio Paz, Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, en el cual este escritor, poeta y ensayista mejicano, quien ganara el Premio Nobel de Literatura, desarrolla su biografía y un profundo análisis de su estilo literario, y que está incluso dramatizado en algunas partes para hacerlo más didáctico: pulse aquí.

    Compartamos ahora el audiolibro de Detente sombra de mi bien esquivo

    Letras tempranas
     De niña frecuentaba textos teológicos y grecolatinos clásicos. A los ocho, escribió una eucarística. Más tarde ingresó a la orden de las Carmelitas, pero no pudo tolerar su ideología rígida y hermética. Por este motivo, se cambió a la orden de las Jerónimas, donde ofició como administradora del convento.
        Durante su vida como religiosa escribió textos literarios. Además, villancicos y obras religiosas, hasta epístolas y sonetos. Si bien varios de sus textos eran por encargos, también realizaba varios por gusto propio. Tal fue el caso de sus poemas.

    Poemas a Lysi

    Octavio Paz, aseguró que las cartas y poemas de
    amor que Sor Juana escribió, estaban dirigidos a la virreina María Luisa
    Manrique de Lara y Gonzaga

    La relación entre Sor Juana y Lysi, como la escritora llamaba a la virreina, coincidió con la época más prolífica de la poetisa. María Luisa llegó a la Nueva España en 1680, de la mano de su esposo, el entonces designado
    virrey Antonio de la Cerda.

    En ese momento, Sor Juana era conocida y reconocida por su talento literario. María Luisa conocía su obra y la admiraba. Quienes han estudiado la obra de Sor Juana creen que su romance nunca se consumó. Entre los
    votos de castidad de la monja y la jerarquía de María Luisa Gonzaga, parecía complicada una relación amorosa. Sin embargo, Sor Juana se inspiró y escribió por ella y para ella. Una relación homosexual entre ambas habría significado un gran escándalo. 

    Curioso resulta saber que Juana de Asbaje se convirtió en monja para evitar que la casaran y pasar su vida atendiendo a un marido e hijos. Aunque estaba consagrada a Dios y al aprendizaje, la llegada de la virreina a la vida de Sor Juana supuso un cambio en sus creencias. También, pudo representarle una forma de amar. Aunque la relación entre ambas se cortó de manera abrupta en 1686. Esto ocurrió porque e el Rey de España ordenó el regreso de Antonio de la Cerda.

    Lysi se llevó con ella y conservó hasta su muerte un retrato de Sor Juana y un anillo que la monja le
    regaló.

    La vida de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana terminó a causa de una tifoidea el 17 de abril de 1695 en el Convento de San Jerónimo.


    Aquí, un fragmento de poemas escritos para Lysi:

    Pues desde el dichoso día

    Que vuestra belleza vi,

    Tal del todo me rendí,

    Que no me quedó acción mía.

    Con lo cual, señora, muestro,

    Y a decir mi amor se atreve,

    Que nadie pagaros debe,

    Que vos honréis lo que es vuestro.

    Yo adoro a Lisi, pero no pretendo

    Que Lisi corresponda mi fineza,

    Pues si juzgo posible su belleza,

    A su decoro y mi aprehensión ofendo.

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    Este poema habla sobre el sentimiento de ser rechazado y el único consuelo de vivir en la fantasía:
    Que contiene una fantasía contenta con amor decente 
    Sor Juana Inés de la Cruz

    Detente, sombra de mi bien esquivo,
    imagen del hechizo que más quiero,
    bella ilusión por quien alegre muero,
    dulce ficción por quien penosa vivo.

    Si al imán de tus gracias, atractivo,
    sirve mi pecho de obediente acero,
    ¿para qué me enamoras lisonjero
    si has de burlarme luego fugitivo?

    Mas blasonar no puedes, satisfecho,
    de que triunfa de mí tu tiranía:
    que aunque dejas burlado el lazo estrecho

    que tu forma fantástica ceñía,
    poco importa burlar brazos y pecho
    si te labra prisión mi fantasía.

    Análisis del poema 
    Soneto de estética barroca, está compuesto por catorce endecasílabos que se organizan en cuatro estrofas de las cuales dos son cuartetos y dos, tercetos. Emplea una rima consonante de patrón ABBA ABBA CDC DCD.

    * La voz poética interpela a un amante, designado como “sombra de mi bien esquivo”, cuya presencia fugaz, referida como una “bella ilusión”, una “dulce ficción”, la llena de angustias y de anhelos. 
    * Ese amante, al principio esquivo, pasa en la siguiente estrofa a ser visto como un imán (antítesis), metáfora de la fuerza misteriosa del amor, al cual la voz poética, sin embargo, sucumbe: “¿para qué me enamoras lisonjero/ si has de burlarme luego fugitivo?”
    En las dos siguientes estrofas, no obstante, la voz poética ironiza sobre la presencia del amante esquivo, que, pese a que viene y se va a su antojo, permanece en la fantasía de amor que labra la voz poética.

    Figuras literarias
      
    Metáfora
    Se plantea una relación sutil de analogía o semejanza entre dos ideas, imágenes o conceptos. Por ejemplo:
    “(…) Sombra de mi bien esquivo (…), como metáfora del amante fugaz.
    “(…) Si el imán de tus gracias, atractivo,/ sirve mi pecho de obediente acero (…)”, donde el imán funciona como metáfora de la atracción, de la fuerza misteriosa del amor.
    “(…) Si te labra prisión mi fantasía (…)”, metáfora que alude al amor ideal.

    Antítesis. Oxímoron: Combinación de palabras de sentido opuesto o constrastivo: “(…) alegre muero (…)”, “(…) penosa vivo (…)”.

    Plantea una relación de contraste entre dos ideas o conceptos opuestos: “(…) bella ilusión por quien alegre muero,/ dulce ficción por quien penosa vivo.”

    Hipérbaton
    Alteración del orden convencional de la sintaxis de la oración: 
    “(…) Si al imán de tus gracias atractivo/ sirve mi pecho de obediente acero (…)”; 
    “(…) mas blasonar no puedes satisfecho/ de que triunfa de mí tu tiranía (…)”.


    REDONDILLA (1) Sor Juana Inés de la Cruz 
    Hombres necios que acusáis    (2)
    a la mujer sin razón,
    sin ver que sois la ocasión
    de lo mismo que culpáis:

    Si con ansia sin igual
    solicitáis su desdén,
    ¿por qué queréis que obren bien
    si las incitáis al mal?

    Combatís su resistencia
    y luego, con gravedad,
    decís que fue liviandad
    lo que hizo la diligencia.

    Parecer quiere el denuedo
    de vuestro parecer loco
    al niño que pone el coco
    y luego le tiene miedo.

    Queréis con presunción necia
    hallar a la que buscáis,
    para pretendida, Thais,
    y en la posesión, Lucrecia.  (3)

    ¿Qué humor puede ser más raro
    que el que falto de consejo,
    él mismo empaña el espejo
    y siente que no esté claro?

    Con el favor y el desdén
    tenéis condición igual,
    quejándoos, si os tratan mal,
    burlándoos, si o quieren bien. (4)

    Opinión ninguna gana;
    pues la que más se recata,
    si no os admite, es ingrata,
    y si os admite, es liviana. (5)

    Siempre tan necios andáis
    que con desigual nivel
    a una culpáis por cruel
    y a otra por fácil culpáis.

    ¿Pues cómo ha de estar templada
    la que vuestro amor pretende,
    si la que es ingrata, ofende
    y la que es fácil, enfada?

    Mas, entre el enfado y la pena
    que vuestro gusto refiere,
    bien haya la que no os quiere
    y quejáos en hora buena.

    Dan vuestras amantes penas
    a sus libertades alas,
    y después de hacerlas malas
    las queréis hallar muy buenas.

    ¿Cuál mayor culpa ha tenido
    en una pasión errada:
    la que cae de rogada
    o el que ruega de caído? (6)

    ¿O cuál es más de culpar,
    aunque cualquiera mal haga:
    la que peca por la paga
    o el que paga por pecar? (7)

    ¿Pues para qué os espantáis
    de la culpa que tenéis?
    Queredlas cual las hacéis
    O hacedlas cual las buscáis.

    Dejad de solicitar
    y después con más razón
    acusaréis la afición
    de la que os fuere a rogar.

    Bien con muchas armas fundo
    que lidia vuestra arrogancia
    pues en promesa e instancia
    juntáis diablo, carne y mundo.

    (1) Redondilla: estrofa de cuatro versos de arte menor de rima consonante que sigue el esquema de abba.
    (2) Temas de larga tradición literaria
    (3) Thais y Lucrecia: dos prototipos de la antigüedad. Thais, cortesana ateniense; Lucrecia, la fiel esposa romana. Figuras antitéticas.
    (4) Paralelismo de estructura y juego antitético de conceptos.
    (5) Idem anterior.
    (6) Retórica conceptista.
    (7) Oposiciones constantes entre hombres y mujeres, estructuradas simétricamente.
    (8) “Diablo, carne, mundo”: los tres enemigos del alma católica.

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     ·       1689-1690: 
    Se publican en España Las Obras Completas con el título de Inundación Castálida a
    la única poetisa musa décima
    .  
    Se publican en Madrid el tomo I de Poemas; en Méjico: Auto del Divino Narciso.
    En la ciudad de Puebla: Carta Atenagórica (significa "Carta digna de la sabiduría de Atenea), la cual es una crítica al sermón de Mandato del portugués Antonio Vieyra. Recibe una carta del Arzobispado de Puebla, quien bajo el nombre de Sor Filotea de la Cruz, le pide que abandone sus obras mundanas para dar mayor tiempo a sus obras religiosas. 

    * 1691: Escribe La Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. La respuesta que escribió Sor Juana en 1691 (y que solo fue publicada póstumamente casi diez años después en Madrid) es, en primer lugar, una defensa ante las acusaciones del obispo. Ya que en esa época los herejes podían ser perseguidos y ejecutados por la Inquisición, la carta no solo defendía sus derechos, sino su vida.

    Compartamos un fragmento sobre la prosa de Sor Juana en: Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (fragmento)
    “... Prosiguiendo en la narración de mi inclinación, de que os quiero dar entera noticia, digo que no había cumplido los tres años de mi edad cuando enviando mi madre a una hermana mía, mayor que yo, a que se enseñase a leer en una de las que llaman Amigas, me llevó a mí tras ella el cariño y la travesura; y viendo que la daban lección, me encendí yo de manera en el deseo de saber leer, que engañando, a mi parecer, a la maestra, la dije que mi madre ordenaba me diese lección. Ella no lo creyó, porque no era creíble; pero por complacer al donaire, me la dio. Proseguí yo en ir y ella prosiguió en enseñarme, ya no de burlas, porque la desengañó la experiencia; y supe leer en tan breve tiempo, que ya sabía cuando lo supo mi madre, a quien la maestra lo ocultó por darle el gusto por entero y recibir el galardón por junto; y yo lo callé, creyendo que me azotarían por haberlo hecho sin orden. Aún vive la que me enseñó (Dios la guarde), y puede testificarlo. Acuérdome que en estos tiempos, siendo mi golosina la que es ordinaria en aquella edad, me abstenía de comer queso, porque oí decir que hacía rudos, y podía conmigo más el deseo de saber que el de comer, siendo éste tan poderoso en los niños. Teniendo yo después como seis o siete años, y sabiendo ya leer y escribir, con todas las otras habilidades de  labores y costuras que deprenden las mujeres, oí decir que había Universidad y Escuelas en que se estudiaban las ciencias, en Méjico; y apenas lo oí cuando empecé a matar a mi madre con instantes e inoportunos ruegos sobre que, mudándome el traje, me enviase a Méjico, en casa de unos deudos que tenía, para estudiar y cursar la Universidad; ella no lo quiso hacer e hizo muy bien, pero yo despiqué el deseo de leer muchos libros varios que tenía mi abuelo, sin que bastasen castigos ni reprensiones a estorbarlo; de manera que cuando vine a Méjico, me admiraban, no tanto del ingenio, cuanto de la memoria y noticias que tenía en edad que parecía apenas había tenido tiempo de aprender a hablar.
    Empecé a deprender gramática, en que creo no llegaron a veinte las lecciones que tomé; y era tan intenso mi cuidado, que siendo así que en las mujeres –y más en tan florida juventud- es tan apreciable el adorno natural del cabello, yo me cortaba de él cuatro o seis dedos, midiendo hasta dónde llegaba antes, e imponiéndome ley que si cuando volviese a crecer  hasta allí no sabía tal o tal cosa que me había propuesto deprender en tanto que crecía, me lo había de volver a cortar en pena de la rudeza. Sucedía así que él crecía y yo no sabía lo propuesto porque el pelo crecía aprisa y yo aprendía despacio, y con efecto le cortaba en pena de la rudeza: que no me parecía razón que estuviese vestida de cabellos cabeza que estaba tan desnuda de noticias, que era más apetecible adorno. Entréme religiosa porque aunque conocía que tenía el estado de cosas (de las accesorias hablo, no de formales), muchas repugnantes a mi genio, con todo para la total negación que tenía el matrimonio, era lo menos desproporcionado y lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad que deseaba de mi salvación; a cuyo primer respeto (como al fin más importante) cedieron y sujetaron la cerviz todas las impertinencias de mi genio, que eran de querer vivir sola; de no querer tener ocupación obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros. Esto me hizo vacilar algo en la determinación, hasta que alumbrándome personas doctas de que era tentación, la vencí con el favor divino, y tomé el estado que tan indignamente tengo. Pensé yo que huía de mí misma, pero ¡miserable de mí! Trájeme a mí conmigo y traje mi mayor enemigo en esta inclinación, que no sé determinar si por prenda o castigo me dio el Cielo, pues de apagarse o embarazarse con tanto ejercicio que la religión tiene, reventaba como pólvora y se verficaba en mí el privatio est causa appetitus (...)” [La privación es causa de apetito]


    Funciones del lenguaje

      Un mensaje siempre se emite con un propósito determinado, por ejemplo, informar, opinar, producir una determinada sensación o dar una orde...