Literatura gauchesca
Los escritores en la Argentina a finales del siglo XIX.
Con alianzas individuales y /o familiares, se levantó una pirámide social, estrictamente definida, en la cual algunos patrones se convertían en clientes de otros patrones, aun más poderosos, apareciendo la figura de un super patrón que con su mano protectora, pero al mismo tiempo implacable, repartidora tanto de generosos beneficios como de severos castigos, se erguía por encima de toda la nación. Si hubo una herencia palpable que nos dejó el dominio español, eso fue el caudillismo. Aunque a decir verdad, la corona temía que un caudillo militar victorioso construyera en un territorio lejano un poderío personal extraordinario.
El poder se organiza piramidalmente de modo tal que cada caudillo "de base o puntero" se conecta con otro u otros rangos superiores, con las cuales forma una estructura de dominación articulada mediante el intercambio de "favores" recíprocos. En su cima se encuentra siempre un referente "influyente" de nivel nacional que necesita de este caudillo menor para controlar las autonomías de ciertos grupos sociales a fin de facilitar su encuadre político.
En esta confrontación tenemos los unitarios que querían que Buenos Aires impusiera su autoridad sobre la provincia y los federales que querían su autonomía. La soberanía de la Provincia fue el foco de resistencia de los Riojanos. De esta resistencia surge la figura del caudillo, en este caso en particular la figura de Facundo Quiroga (1788-1835), que en sus inicios políticos actuó como mediador de conflictos y no como guerrero. Su capacidad de convocación se inicia como estanciero y es allí como surge su caudillismo, que luego pasa a ser universal con la obra de Sarmiento- Facundo.
En ese contexto histórico y político viene creciendo un nuevo estilo literario:
la literatura gauchesca.
Dentro de esta literatura escrita por hombres cultos como José Hernández, aparecerá en 1872 la primera parte de Martín Fierro.
• Autores representativos de la Literatura gauchesca:
• Bartolomé Hidalgo (1788-1822?). Es el primer escritor que utiliza con su lengua y modalidad características, temas nacionales, forjándolos mediante una estética independiente de todo molde europeo. Eran los cielitos, especies de coplas populares con estribillo que circulaban anónimas por la campaña desde los orígenes coloniales. El cielo titulado Un gaucho de la Guardia del Monte contesta al manifiesto de Fernando VII y saluda al Conde de Casa Flores pertenece a Hidalgo. La obra más representativa de Hidalgo: los Diálogos.
• Hilario Ascasubi (1807-1875) Publicó en París en 1872 su extenso poema (cerca de trece mil versos) Santos Vega o Los mellizos de la Flor. También son importantes los famosos Trovos, firmados con los pseudónimos de “Aniceto el Gallo” o “Paulino Lucero”, en los cuales reúne todas las composiciones, décimas especialmente, que, en la lengua gaucha, dirigió satíricamente a sus enemigos políticos.
• Estanislao del Campo (1834-1880) Pertenece un poco lateralmente a este grupo de los gauchescos, pero se lo incluye por su notabilísimo Fausto, una de las más auténticas joyas de la literatura argentina del siglo XIX. Del Campo emplea la lengua de los gauchos en dos direcciones: para hacer poesía satírica, social y política, bajo el seudónimo de “Anastasio el pollo" (imitando al de Ascasubi, “Aniceto el gallo”, de quien se declaraba discípulo); o para experiencias literarias del tipo del Fausto. Esta obra literaria es como un juego divertido para someter un tema culto y europeo al molde y caracteres de nuestra literatura gaucha. Su origen es el siguiente: una noche del año 1866, en el viejo teatro Colón de Buenos Aires (en la esquina de Reconquista y Rivadavia), Del Campo escuchaba con dos amigos (Guido Spano y Ricardo Gutiérrez), la ópera de Gounod recién estrenada “Fausto”. En los intervalos, con su facilidad para “versear a lo payador”, Del Campo comentaba a sus amigos el espectáculo, improvisando coplas en lengua gauchesca. Un mes más tarde, el Fausto aparecía impreso en un folleto con éxito extraordinario.
• José Hernández (1834-1886) Con el autor del Martín Fierro el romanticismo gaucho llega a una madurez definitiva e insuperada.
Realizó Hernández el aprendizaje de la región porteña y litoral en contacto con la vida misma; un realismo absorbente lo va empapando del significado y la conciencia de esas zonas, cuyos problemas y dolores conocería a través de sus ambientes representativos: la política, como taquígrafo del Senado de Paraná; la lucha partidaria a través del periodismo entrerriano y porteño; el campo y los paisanos, porque convivió largos años entre sus ranchos, desde niño; el ejército, luchando en las filas de la Confederación.
Existía una pugna significativa entre Sarmiento, permanente azote del gaucho y sus costumbres, y Hernández, tanto que lo llevó al primero a clausurarle, en 1870, el periódico El Río de la Plata, por su acerba crítica al gobierno y por su tenaz defensa de los gauchos campesinos.
Conviene decir, que Martín Fierro, y Facundo de Domingo Faustino Sarmiento son las dos obras de la literatura argentina que, real y positivamente han trascendido las fronteras nacionales para colocarse en el rango de las producciones universales.
El Martín Fierro trascendió de lo nacional a lo internacional, y hoy pueden considerarse ya sus figuras, sus símbolos, sus escenarios, su filosofía y su estilo como absolutamente incorporados al patrimonio “épico” de la literatura universal. Martín Fierro incluso tuvo un enorme alcance hacia lectores de todas partes, pues llegó a ser traducido a 32 idiomas.
La poesía gauchesca: La escuela romántica en sudamérica.
Bien, veremos un poco más sobre el contexto literario que rodeaba a Martín Fierro.
Una de las consignas de la escuela romántica fue recuperar los valores de la poesía popular: los elementos nacionales, los matices propios de cada territorio.
La vida americana, por su parte, había dado origen a una modalidad, un ambiente, un cuadro físico y humano, todo lo cual, a su vez, crea una serie de fenómenos artísticos propios y característicos de la tierra: ésta es la corriente popular:
* Esta corriente es un hecho manifiesto en todo el perímetro americano desde el descubrimiento, pero su desarrollo en forma escrita regular comienza sólo con el movimiento romántico. Los asuntos y modos de la corriente popular llegaron a ser temas y maneras para escritores cultos.
* La corriente popular, originó en el Río de la Plata la llamada poesía gaucha o gauchesca, la que pinta la vida, costumbres y motivos (con una lengua y estilo peculiares) del campesino argentino-uruguayo (el gaucho), ya sea como nómade ganadero, que era su forma más común de trabajo, o como paisano sedentario de la chacra, sumando a todo el elemento humano que lo rodea: el indio aborigen, el negro con sus cruzas, el gringo inmigrante, etc.
* La literatura gauchesca tiene una lengua y un escenario típicos:
1) Un escenario geográfico característico: la pampa húmeda de pastos ganaderos, que ocupa gran parte de la provincia de Buenos Aires, sur de la República Oriental del Uruguay, sur de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, y este de la provincia de Córdoba).
2) Lengua Gauchesca: Lengua escrita por autores cultos que los gauchos y nuestros campesinos del desierto ganadero utilizaban desde fines del siglo XVIII hasta casi fines del siglo XIX. En la actualidad, por influjo del cosmopolitismo creciente y los medios masivos de comunicación, la lengua típica gaucha ha comenzado a disolverse y unificarse por un fenómeno de urbanización y asimilación del campo.
• Las principales fuentes que originaron la lengua gauchesca:
1) Arcaísmos del siglo XVI: palabras que por razones de distancia y aislamiento quedaron rezagadas en el campo desde la época de la conquista española: ilesia, agora, ansina, rancho, trujo, etc.
2) Transformaciones fonéticas de voces cultas: el fenómeno es muy complejo, y corresponde a un estudio profundo de gramática histórica. Nos limitaremos a dar unos cuantos ejemplos: transformaciones por metátesis [naides, murciégalo, etc.], epéntesis [haiga], falsos diptongos donde antes no había [aura, peliar], síncopas [simplificación lingüística en la cual cae el sonido vocálico interdental: cansao, cuñao, letrao, etc.], cambio de sonidos consonánticos [juera por fuera; güeno por bueno; juir por huir], etc.
3) Vocabulario indígena: palabras con las cuales se denominan los productos de la flora y fauna indígenas, desconocidos en Europa: chajá, maíz, mandioca, etc.
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