y del teatro romano
* De acuerdo con los teóricos, el teatro nace en la antigua civilización griega; sin embargo, la mayoría de estudios afirman que las primeras manifestaciones teatrales surgen en la prehistoria, cuando el hombre se cubría con pieles de animales e imitaba los movimientos de las fieras que iban a cazar, estas danzas mímicas eran una especie de ritual. De igual modo puede considerarse, en el estudio de los orígenes del teatro, a las antiguas ceremonias religiosas celebradas en torno a la agricultura, en las que se incluían cantos, danzas y recitaciones oraciones elaboradas para ser presentadas antes el público.
El ditirambo se practicaba en Grecia en los festivales en honor a Dionisio, a estos festivales se los llamaba Festivales Dionisíacos dionisias.
Un individuo del coro, aquel que recitaba el ditirambo, aparecía vestido de Dionisos, en el vestíbulo del templo (donde el coro se agrupaba en torno al altar del sacrificio rodeado en ancho círculo por el pueblo) y con palabras exhortaba a los danzantes para que iniciaran el canto. El ditirambo es un coro; su función era la plegaria y la oración al dios. También servía como narrador principal de una historia que no necesariamente tenía que estar relacionada con Dionisio. El coro era un narrador omnisciente pues conocía el pasado, presente y futuro.
Parece ser que Tespis , el director del coro, alrededor del año 530 a.C. añadió a los cantos corales una representación de la leyenda de Dionisos, dando así lugar al actor, haciendo distinción entre el personaje principal que habla al que el coro responde.
El teatro nace con el aumento de autores, donde aumentan las posibilidades dramáticas al aumentar la acción, los comienzos de un diálogo, la iniciación de la preponderancia que pronto había de adquirir la forma dramática sobre la lírica del ditirambo. Al crecer el número de autores, el coro desaparece. Durante el siglo V a.C., en Atenas se llevaban a cabo "Festivales Dramáticos" tanto los relacionados con el culto a Dionisos como las Apolíneas, con culto a Apolo.
Fue la época de mayor esplendor cultural griego; el teatro estaba consolidado por las obras maestras de dramaturgos como Esquilo (525-456), quien comenzó su florecimiento y cuyos dramas se enlazan por los asuntos con la poesía homérica; Sófocles (496-406), quien le dio su mayor apogeo, y con Eurípides (480-406) se inició la decadencia de la época. Tiempo después, en la comedia se destacó Aristófanes (450-385).
El primer certamen de comedias se celebra en Atenas en el año 486 a.C. Con él se inicia el período de la Comedia Antigua. No se poseen piezas completas de los predecesores ni de los contemporáneos de Aristófanes, quien fuera reconocido por su pueblo como el mejor de los poetas cómicos.
En las obras de Aristófanes se advierte el cambio de ideas producido por la guerra del Peloponeso; vemos entre algunas de ellas, el problema del feminismo: en Lysístrata, (411 a. C.) Aristófanes presenta a las mujeres tomando por su cuenta la empresa de acabar la guerra y obligando a los hombres a capitular por fuerza. En otra comedia, ya de la postguerra, del año 392, las mujeres asaltan el poder, dan al Estado una nueva constitución y quitan el voto y los derechos políticos a los hombres. En cambio en El misántropo, un pasaje sobre la educación y función de la mujer en la sociedad ateniense, nos ubica ante el tema de la misoginia constante en la comedia griega, profundamente marcado en Menandro.
Pérdida casi total del coro, frente al lugar destacado que éste tenía en las tragedias y a la gran importancia que ocupaba incluso en la Comedia Antigua. En la Comedia Nueva, la función del coro sólo es servir de interludio entre los distintos actos; no tiene ninguna relación con la acción escénica de la obra. En este sentido, el coro únicamente ejecuta una danza.
Las comedias se representaban en certámenes que tenían lugar dos veces al año en el contexto de dos importantes fiestas (Dionisias Urbanas y Leneas), en las que la ciudad encargaba a un hombre rico (el corego) que se hiciera cargo de los gastos que conllevara la representación (costeada parcialmente por el Erario público). Las representaciones tenían lugar dentro del teatro de Dioniso, divinidad bajo cuyo patronazgo se encontraban la Tragedia y la Comedia.
Los actores eran profesionales y en número de tres, aunque pueden llegar a ser de cuatro por pieza. En el cómputo no entran los numerosos personajes “mudos”, como esclavos, niños y acompañantes diversos. El actor va siempre disfrazado y con máscara, exagerando su silueta con cojines. Si representa a un hombre, un falo de cuero es parte indispensable de su vestimenta. El actor recita y, en menor medida, canta. A veces danza con el Coro o ejecuta un baile solo.
De los ensayos se encargaba el didáskalos o productor, que en ocasiones era el mismo autor. Se buscaban coro y actores. Todos ellos eran hombres que, al desempeñar papeles femeninos se disfrazaban convenientemente. Esto sucedía incluso en el caso de que hubiera que representar a una mujer desnuda. El número de coreutas o componentes del Coro era de veinticuatro. En las partes recitadas tomaba la palabra un solo individuo en representación del Coro: el corifeo.
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