lunes, 11 de julio de 2022

Romeo, Julieta y el amor romántico


Aquí pueden acercarse a leer la obra teatral Romeo y Julieta de W. Shakespeare quienes así lo deseen. 

   Romeo y Julieta es la historia de amor más conocida alrededor del mundo. Es complicado imaginar el mundo de relatos amorosos sin Romeo y Julieta, quizás múltiples obras jamás habrían sido ideadas o no existirían clichés. Siglos pasaron desde su estreno en Londres durante el período Isabelino, época dorada del teatro en que el gran Shakespeare presentó su obra más conocida.

      Esta historia no fue creada originalmente por Shakespeare. Si seguimos su rastro antes de él, Luigi da Porto publicó en 1530 una historia que parece haber inspirado Romeo y Julieta. Esta obra se titula L'Historia novellamente ritrovata di due nobili amanti (Historia novelada de dos nobles amantes). La historia también se desarrolla en Verona y sus protagonistas son dos nobles, uno Montesco y otro Capuleto. Incluso, esos amantes también se llaman Romeo y Julieta. Incluso, yendo aún más atrás en el tiempo encontraremos varias versiones similares. La más antigua se remonta casi 1600 años a la antigua Mesopotamia. Su relato se encuentra en diversas fuentes, entre las cuales la más célebre es «Píramo y Tisbe» relatada por Ovidio en sus Metamorfosis. Píramo y Tisbe habían crecido juntos viviendo toda su vida en casas adyacentes. Su romance estaba prohibido por los padres. No obstante, un hueco en la pared les per­mitía comunicarse con cartas secretas. Su final es trágico. 

        Una noche, decidieron encontrarse a escondidas a las afueras de la ciudad. Tisbe salió primero cubierta con un velo para pasar desapercibida. Mientras esperaba a Píramo, una leona se acercó con el hocico cubierto de sangre. Tisbe huyó aterrada hasta una cueva cercana perdiendo su velo. La leona lo olió y lo manchó con sangre. Poco después llegó Píramo; cuando vio el velo en­sangrentado creyó que Tisbe había sido devorada. Acto seguido se clavó su pro­pia espada junto a la morera e inundó el suelo con sangre. Desde entonces los frutos blancos se volvieron rojos. Al encontrarlo, Tisbe supo inmediatamente qué había ocurrido. Descorazonada, se clavó la espada mientras pedía descansar eter­namente junto a su amado. Los dioses escucharon ese último deseo y se lo concedieron. Los padres de Píramo y Tisbe que­maron sus restos en una misma urna.

   Con Romeo y Julieta, los espectadores experimentan emociones de la comedia hasta la tragedia, un conjunto de emociones diversas. Fue el primer gran éxito del dramaturgo ante el público y también ante la crítica. Existen más de 24 óperas inspiradas por este clásico de Shakespeare. Ha influido en varias producciones de ballet y ha sido ilustrada en innumerables ocasiones. su historia se ha llevado a numerosas filmaciones y representaciones en talleres infantiles.

Siempre nos encontramos con su historia. Generación tras generación nos hemos empapado con esta tragedia romántica, amándola o rechazándola, sin punto intermedio. Tendríamos que vivir bajo una roca para nunca haberla conocido. Pero, ¿por qué ha sido tan importante? ¿Por qué seguimos viéndola representada en cada época?

El amor omnipotente

·       Lo que hace tan
especial esta obra son los amores prohibidos; la intensidad, deseo y pasión;
las románticas declaraciones amorosas, los encuentros a escondidas y la
complicidad ante un amor secreto compartido. 
Cuando hay obstáculos,
el amor se intensifica para los amantes; en psicología esto es conocido como
«efecto Romeo y Julieta”.

       Para Romeo no existe
más mundo que Julieta. Incluso algunos aseguran que Rosalina, primer interés
amoroso de Romeo, solo representa ese ideal romántico. Finalmente, Julieta
termina personificándolo; en ella encuentra un amor superior e idealizado. 
Este amor es fuente
infinita de felicidad; puede todo, cura todo. Romeo no es nada sin Julieta ni
ella sin él; ven un vínculo extremadamente intenso en cada uno, rozando lo
divino, poniendo el amor entre ellos, por sobre todas las cosas.

        Nos rendimos ante la
muerte de estos amantes. Terminamos deseando encontrar a nuestro Romeo o a
nuestra Julieta sin indagar en esa tragedia. Nos embriaga su arrebato y nos
impulsa a no pensar las consecuencias. No importa dónde ni cómo, finalmente
deseamos tener ese romance intenso, apasionado; un amor puro, virtuoso,
inocente, sin explorar. Según Harold Bloom, un importante crítico literario, "Esta pieza constituye la mayor y más conveniente celebración del amor romántico  en la literatura universal; inventó la fórmula donde lo sexual se convierte en erótico al cruzarse con la sombra de la muerte”. Existen mejores novelas románticas, pero Shakespeare logró con Romeo y Julietaalgo admirable. No solo es una obra fácilmente digerible, también es cautivadora.



El amor romántico se
fundamenta en aquello que podríamos llamar una filosofía “omni” que lo
consi
dera omnipresente (ocupa todo el ser), omnipotente (todo lo puede) y
omnisapiente (sabiduría infinita). En resumidas cuentas, si estás enamorado
eres pleno, poderoso y sabio" (en 
Interesante — La Vida Digital






































El amor romántico y sus mitos:

Los mitos del amor romántico son el  conjunto de creencias compartidas socialmente sobre lo que supuestamente es "el amor verdadero”. Estos mitos forman parte de los sistemas de creencias que sostenemos en las diferentes sociedades y que alimentan muchas de las producciones culturales que consumimos a diario, en nuestra vida cotidiana, como canciones, películas, series, libros, publicidades, etc.

También afectan directamente en la manera en la que solemos posicionarnos en la pareja y en sus acontecimientos y experiencias. Contribuyen a que pensemos que una chica enamorada DEBE ser de tal manera, hacer y permitir ciertas cosas y que un chico enamorado DEBE ser de tal otra manera, hacer otras cosas, permitir otras o que tiene el derecho de prohibir otras. Y estas maneras de “estar en una relación” siempre son concebidas desde la heteronormatividad, o sea desde una vinculación heterosexual (chica- chico), sin admitir la posibilidad de disidencias sexuales. 

Los siguientes son los principales mitos románticos que se han sustentado en el tiempo y en diferentes lugares del mundo, ya que la noción de amor romántico no es exclusiva de un país, de una región del mundo o ni siquiera de una cultura, sino que está ampliamente extendida. Compartamos el análisis desde la psicología sobre 10 mitos sobre el amor romántico  

¿De qué modo nos pueden afectar estos mitos? La creencia de que el amor todo lo puede llevaría a considerar (equivocadamente) que es posible vencer cualquier dificultad en la relación y/o cambiar comportamientos de su pareja (aunque sea un maltratador) lo que llevaría a seguir en esa relación violenta. Considerar que la violencia y el amor son compatibles (o que ciertos comportamientos violentos son una prueba de amor), justificaría los celos, el afán de posesión y/o los comportamientos de control como muestra de amor, y trasladaría la responsabilidad del maltrato a quien lo padece por no ajustarse a los pedidos del maltratador.

 En el amor romántico se espera de las mujeres pasividad, cuidado, renuncia, entrega y sacrificio. Sin embargo, lo que se espera de los hombres tiene mucho más que ver con ser el héroe y el conquistador, el que logra alcanzar imposibles, seducir, quebrar las normas y resistencias, el que protege, provee, salva, domina y recibe. Por lo tanto, se esperará de ellas que den, que ofrezcan al amor su vida (y que encuentren al amor de su vida), que sean para un otro, y que se entreguen a ese otro, obedientes y sumisas.

Asumir este modelo de amor romántico y los mitos que de él se derivan puede dificultar la reacción de las mujeres que viven en una situación de violencia de género (para ponerle fin, para denunciar o poner en acto alguna otra estrategia de afrontamiento).Esta concepción del amor produce desigualdades de género al no reconocer que su práctica se desarrolla junto a la reproducción de pautas de la cultura patriarcal, donde los roles, entendidos en clave de complementariedad, favorecen los beneficios masculinos. 

Desde esta mirada se considera que en las prácticas del amor romántico se reproducen las dependencias materiales, afectivas, sociales y subjetivas entre los sexos, por medio de los mandatos en torno a las vivencias de cada género en cuanto a las emociones, el deseo, la sexualidad y el cuerpo. Por lo cual, el amor tiene un papel fundamental en la producción de las identidades de género y en las regulaciones que pautan sus condiciones de relación.

Así también se ha visibilizado que las Formas de sentir, socialmente establecidas y diferenciadas de manera jerárquica para hombres y mujeres desde el modelo tradicional de amor romántico, reproducen la heteronormatividad, la subordinación de las mujeres, y, con ello, las posibilidades de prácticas de violencia de género en la vida íntima.

Por último, los invito a compartir este interesante análisis sobre el tema: El amor romántico.


Poesía Renacentista desde Garcilaso hasta el Barroco de Lope de Vega

 Poesía Renacentista


 Poesía italianizante en España, Petrarquista:  Boscán y Garcilaso de la Vega (1501?-1536).

Garcilaso de la Vega, nacido en Toledo, fue un poeta renacentista español, perteneciente a una noble familia castellana, Garcilaso de la Vega participó ya desde muy joven en las intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del rey Carlos I y tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. 
Imitando modelos extraños, alcanzó cierto grado de originalidad, enriqueciendo a su patria, no sólo con buen número de formas técnicas, sino también con un nuevo lenguaje poético.  Naturalizó en España el soneto, pues dispuso de tal modo los versos de siete y once sílabas, que lograron la fascinación de su melodía. Sobrevive como Príncipe de los Italianistas, como maestro consumado de la forma del Cinque Cento.


 Poesía pura, tan esencialmente lírica, por los temas y motivos de inspiración de la misma, bien podría clasificársela de poesía de circunstancias, y con una sinceridad hasta entonces poco vista y que aparece en toda su obra poética, y que en la mayoría de los casos, tiene origen en emociones o sentimientos experimentados en los hechos de la vida misma del poeta.

La temática garcilasista se recluye en algunos temas comunes al Renacimiento, su poesía está revestida de cierto idealismo y optimismo característicos de la primera mitad del siglo XVI, uno de ellos es el culto a la mujer, idealizada, adorada, casi deificada y, por lo tanto lejana, esquiva e inalcanzable.

Garcilaso señala los caracteres fundamentales de la poesía:
1) naturalidad (huir de la afectación).
2) selección (términos muy cortesanos y admitidos de los buenos oídos).
3) no invención (términos no nuevos ni al parecer desusados de la gente).
Gracias a aquella norma selectiva, el habla de Garcilaso reviste un aire de elegancia perdurable, un sabor de modernidad para todas las épocas, debido a la atinada elección de lo más usual, de lo más popular, de lo más natural, que al fin y al cabo es lo más permanente del idioma, lo más sustraído a los influjos efímeros de la moda.

Sonetos: estructura, métrica y estilo
Desde él, los sonetos que habían alcanzado inusitada perfección con Petrarca, y otros poetas italianos del Renacimiento, entran en la literatura española de manera definitiva, y se convierten en las formas de expresión poética del Siglo de Oro. Después de la publicación de sus versos, gracias al prestigio de la forma bellísima de éstos, el endecasílabo se impuso triunfalmente en nuestra lengua, casi sin oposición.
Los treinta y ocho sonetos son los más bellos y perfectos que aparecen cronológicamente en la poesía española, inspirados varios de ellos en su amor por Isabel Freyre. Como toda su obra, éstos también fueron escritos en endecasílabos italianos.


ESCRITO ESTÁ EN MI ALMA VUESTRO GESTO | 
Garcilaso de la Vega
SONETO V
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.


Análisis de las lecturas realizadas.


El soneto V recoge la tradición neoplatónica del amor. Al enamorado se le graba en el corazón el rostro de la dama como signo de un amor eterno: escrito está en mi alma vuestro gesto viene a decir que el poeta está enamorado, que el “gesto” (rostro) de la dama la lleva inscrita en su interior. 
En este soneto, además, Garcilaso de la Vega se libera de la casi inevitable exaltación de la dama mediante la hipérbole sagrada («tomando ya la fe por presupuesto»). Mediante el tópico de la humilitas el poeta confiesa a la dama que él no es el verdadero autor del poema sino que es su corazón y él únicamente es el medio por el que escribe su amor. Amar a esta dama forma ya parte de su vida en tanto que “estoy y estaré” amándola siempre y también porque él sólo nació para amarla (perífrasis v.9).
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Barroco en España: Luis de Góngora y Argote (1561-1627), Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) y Fray Lope Felix de Vega Carpio (1552-1632).

Lecturas compartidas en voz alta de:

Lope de Vega: "Soneto"
Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.


Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.


Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.


Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.


Francisco de Quevedo: 
"Soneto amoroso definiendo el amor." 
Es yelo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
en un breve descanso muy cansado;

es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado;

es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo; 
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es el abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Barroco: tema, el amor, el amante, el sujeto de una pasión que es dolor y ausencia.  Típico uso de antítesis constantes; participios adjetivales (helado/cansado/cuidado/amado/encarcelada/curada). Insistencia en el uso del verbo ser en el sentido de esencia. Aparece la mitología grecolatina en la personificación del niño Amor.

"A un hombre de gran nariz" 
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara* medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón** y escriba,
un Ovidio Nasón*** mal narigado.

Érase el espolón de una galera, 
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus**** de narices era;

érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal morado y frito*****.
*Alambique: objeto para destilar con tapa puntiaguda.
**Alguacil: figurativo, hombre de aspecto feroz.
***Conceptismo: doble sentido, Nason poeta latino, y naso en latín significa nariz.
**** Hlipérbole que da a entender que su nariz equivalía a los doce tribus de Israel
*****Frisón: de gran tamaño. Sabañón: con hinchazón. En estos dos versos hay una metáfora que sugiere una nariz hinchada y roja.

Luis de Góngora: 
"Contra Lope de Vega" (86, en Antología poética)

Dicen que ha hecho Lopico *
contra mí versos adversos;
mas si yo vuelvo mi pico,
con el pico de mis versos
a este Lopico lo-pico.**
* Aliteración: repetición de sonidos
** Juegos de palabras

Los pronombres del Primer grupo

 Clasificación semántica

     Los pronombres son una clase de palabra cuyo significado depende del contexto situacional. 
     Los pronombres del primer grupo (pueden reforzar los ejemplos en este tutorial explicativo) se refieren a los participantes de la situación comunicativa:
           Emisor: la persona que habla       
           Receptor: la persona que escucha
          Referente: aquel o aquello que es referido en la conversación

Los pronombres son palabras de significación semántica ocasional, es decir que según la función sintáctica que tengan, se determinará si cumple la función de un adjetivo, de un sustantivo, o de un adverbio

En cuanto a la función sintáctica en la oración, los pronombres del primer grupo pueden tomar la función de núcleo de una construcción sustantiva (sujeto, OD, o término de una proposición), modificador directo u OI.

Se clasifican en:


Pronombres personales:
 designan a las tres personas gramaticales 
La 1º, la/las que hablan (yo/nosotros; me, mí, conmigo; nos); 
La 2ª a la/s que se habla (tú, vosotros, usted/es; te, tí, contigo; os); 
La 3ª de la/s que se habla (él, ellos; le/s, lo/s, la/s, se).

Pronombres posesivos: indican una relación de pertenencia respecto del emisor (mío/s/a/as, mi/s, nuestro/a/s, vuestro/s/a/s); 
del receptor (tuyo/s/a/s, tu/s; su/s;); 
o al referente
 (suyo/s/a/s)
Los pronombres posesivos concuerdan en género y número con el sustantivo al que hacen referencia.




Pronombres demostrativos: Son aquellos que presentan una relación de distancia entre el sujeto y el objeto: este/os, esta/as, esto (forma neutra: función sustantiva); ese/esos, esa/s, eso (forma neutra: función sustantiva); aquel/aquellos, aquella/s, aquello (forma neutra: función sustantiva).


Pronombres enclíticos:
Algunos pronombres personales pueden ocupar posiciones enclíticas, esto es, adosarse al final de formas verbales conjugadas, infinitivos y gerundios: mirarla; besándose; estudiarlo.
Debido a que los pronombres objetivos son palabras que no llevan tildes, que no tienen una acentuación propia, las formas verbales que adosan los pronombres enclíticos, adquieren una sílaba extra, y esto, indudablemente, afectará su acentuación.
      
    besando      + se           =   besándose
   palabra grave                                            palabra esdrújula
terminada en vocal                                       siempre llevan tilde

enojó            + lo           =  enojolo
palabra aguda                                  palabra grave
terminada en vocal                              terminada en vocal
lleva tilde                                              no lleva tilde

García Lorca y los romances nuevos


Los romances nuevos y la nueva trova española
  Recordemos que ya hemos caracterizado los "romances viejos", también denominados los romances primitivos, populares y tradicionales, algunos de los cuales datan del siglo XIV y los más del XV.
  A imitación de éstos, los poetas cultos escribieron también romances llamados "nuevos" o "artísticos". El romancero nuevo tuvo un extraordinarios florecimiento en los siglos XVI y XVII y fue cultivado por sus más grandes representantes: Lope de Vega, Góngora, Quevedo. 
  El XVIII no echó totalmente en olvido este género, pero fue el Romanticismo que le infundió nuevo vigor, al revalorar los textos tradicionales, entre ellos el Duque de Rivas y José Zorrilla.
Modernamente, en el siglo XX, las más puras voces líricas en España como Antonio Machado, Federico García Lorca y Rafael Alberti, han demostrado su preferencia por esta forma poética tradicional.
El romancero es, en consecuencia, un género característico de la literatura hispánica y que nacido en la Edad Media, hacia el 1300, lleva siete siglos de vida, sin equivalentes en ninguna otra literatura.

La poesía popular de Lorca.

  Toda la crítica ha elogiado unánimemente el tono popular de la poesía de Lorca, con hondas raíces en la tradición española, y sobre todo en la de Sevilla. en cierto sentido, ha restaurado el prestigio del romance, con contenidos muy vitales, que pronto gozaron de gran difusión y popularidad.

  En su poesía predomina el tema del amor, la lucha por el derecho a la mujer elegida y la muerte. Los asuntos se presentan con un dramatismo intenso, que provoca una tensión especial en el lector, encerrados en una forma verbal sonora y musical, magnificente y comunicativa.

  El mundo poético preferido de Lorca es el del cante jondo (canto y baile flamenco típico de las comunidades gitanas de Andalucía), los toros, los gitanos, las canciones de jinetes, en otras palabras, el orbe andaluz. Su visión dramática presenta su visión de hombre en la que el destino del ser humano parece ser una lucha permanente entre vivir y morir. Este dramatismo sería la expresión personalizada del pueblo andaluz.


  Federico García Lorca ejerció marcada influencia sobre los escritores posteriores a su generación, tanto en la lírica como en el teatro, ya que su obra significa una revitalización de la veta popular que había sido descuidada desde tiempo atrás.

Los invito a compartir un muy interesante rapeado  por Maite Baena de Reyerta.
Recitado del poema Reyerta
Reyerta. (En Romancero Gitano)
A Rafael Méndez

En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.
Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.
En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
su sube por la paredes.
Ángeles negros traían
pañuelos y agua de nieve.
Ángeles con grandes alas
de navajas de Albacete.
Juan Antonio el de Montilla
rueda muerto la pendiente
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes.
Ahora monta cruz de fuego,
carretera de la muerte.
El juez con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses
La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ángeles negros volaban
por el aire del poniente.
Ángeles de largas trenzas
y corazones de aceite.

Funciones del lenguaje

  Un mensaje siempre se emite con un propósito determinado, por ejemplo, informar, opinar, producir una determinada sensación o dar una orde...