miércoles, 14 de julio de 2021

El realismo argentino: Bernardo Kordon, Horacio Quiroga, Mujica Lainez y Guillermo Martínez

Realismo: marco histórico
   Inicios. En tanto que el siglo de la Ilustración consideraba a la razón como única explicación de todas las cosas, el siglo XIX asigna ese papel a la ciencia aplicada. De ahí que la industria adquiera un desarrollo inusitado, lo cual origina el crecimiento de las ciudades. Al mismo tiempo, y como consecuencia de lo anterior, se multiplican los medios de comunicación y de transporte. Todos los adelantos científicos (la máquina de vapor, el telégrafo, etc.), influyen en la conformación de la sociedad, en la que se asigna al obrero un papel preponderante.
    Esta situación promueve la necesidad de un estudio más profundo de la naturaleza humana en su dimensión social. Surgen nuevas doctrinas filosóficas, de base positivista. Como siempre, la literatura se hace eco de las nuevas corrientes del pensamiento, y así nace la necesidad de reflejar los problemas diarios, grandes o pequeños, de la realidad circundante. Desaparece el gusto por evocar épocas pasadas, como durante el período romántico y se aspira a que el arte sea una reproducción de la realidad.
   El realismo como corriente específica es un movimiento moderno, que surge en el siglo XIX, como reacción contra el subjetivismo e idealismo románticos, instalados en un mundo de ilusiones, desvinculados de la realidad.  Esta corriente prevalece principalmente en Francia, pero también en Rusia y luego invade a otros países. 

Realismo: características
• Observación detallada de la realidad contemporánea como base de la producción literaria: el escritor es un agudo observador de cuanto lo rodea, preocupado por los problemas diarios de los seres que conforman la sociedad, porque considera (siguiendo la filosofía positivista) que el medio determina al hombre. Nada más alejado de la evasión romántica.
• Arte objetivo: la finalidad del escritor es pintar las cosas como son, de ahí su aspiración a ser objetivo, de hallar un perfecto equilibrio entre la realidad y su reproducción literaria.
• Visión del hombre como individuo: la creencia de que el medio influye en la caracterización del hombre obliga a los autores realistas a una observación atenta del detalle concreto que diferencia a cada hombre de su semejante.
• Temática contemporánea: los cambios sufridos por la sociedad acaparan la atención del escritor, que aspira a captarlos y a plasmarlos en su obra.
• Predominio de la novela: como consecuencia del deseo de describir la sociedad industrial, en la que las clases sociales más bajas desempeñan un papel preponderante, los escritores del Realismo manifestaron preferencia por la pintura de ambientes y seres vulgares, sin olvidar los representantes de la burguesía acaudalada.
• Polifonía de voces; uso de distintos niveles de la lengua: la descripción de diversos estratos sociales, especialmente los de las clases más bajas, obligó a los autores realistas a estudiar sus modismos lingüísticos (dialectos y sociolectos) a fin de poner en boca de sus personajes literarios el lenguaje usado por éstos en la vida real.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
• AA. VV., Literatura IV. España en sus letras. Estrada, Buenos Aires, 1987.
• AA. VV., L 2. Lengua y Literatura, Tinta fresca, Buenos Aires, 2006.
• BRENAN, Gerald, Historia de la literatura española, Crítica, Barcelona, 1984.
• LOPRETE, Carlos, Literatura española, Plus Ultra, Buenos Aires, 1981.
• REST, Jaime, Conceptos de literatura moderna, CEAL, Buenos Aires, 1979.

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Realismo argentino del medio siglo.
   El realismo argentino nace en pleno romanticismo, por mano de un poeta que se piensa pariente de Byron, el mencionado Echeverría. Intenta describir la desdicha de un héroe de poncho celeste y le sale una estampa realista de los bajos fondos porteños, El matadero, precoz contemporáneo de Balzac y unos años anterior a Flaubert, si proceden las fechas. 
   Otro romántico de pro, José Mármol, en su novela Amalia, trata de poner en escena a unos idealizados héroes de la civilización amenazados por la barbarie, con lo que consigue este paradójico resultado: sus personajes paradigmáticos de bondad caen víctimas del folletín, en tanto su retrato realista del tirano Rosas y de las escenas de baile en un salón porteño resultan lo más conseguido del libro.
  Con toda su precocidad, debida a la libertad creadora de un romanticismo sin ancestros hispánicos -descargado del castizo costumbrismo que encadena a los romanticismos mexicano y colombiano, por ejemplo- este realismo inopinado carece de sucesión inmediata. El realismo de escuela viene más tarde, anacrónico, como secuela del naturalismo y reaccionando contra él. Entre medias ha prosperado desde la Argentina una literatura contraria a toda referencia inmediata, devota de las lejanías temporales y los exotismos espaciales: el modernismo. 

El realismo argentino: características
  Literatura de la localización que exige toda narración referencial, este realismo se convierte por necesidad en localismo o regionalismo. Así aparecen los escritores ligados a un lugar y una ecología natural y social: Benito Lynch y Ricardo Güiraldes en la pampa húmeda, Daniel Ovejero en Jujuy, Juan Carlos Dávalos en Salta, Fausto Burgos en Cuyo, Gudino Kramer en Santa Fe, Velmiro Ayala Gauna en Corrientes, Alberto Gerchunoff en Entre Ríos. 
   Este realismo es de escuela pues tiene como concepto que es el de la unidad de la realidad: la realidad es una y la misma para todos los sujetos, que están sujetos a ella. Esto implica que la realidad es cognoscible y tal conocimiento se puede explicitar. Si en el naturalismo el ejercicio del conocimiento estaba modelizado por la ciencia experimental, en el realismo prima la observación como actividad creadora. El escritor debe despersonalizarse cuanto le sea posible para que la realidad exterior pase a su través y se refleje en el texto. A tal fin, el lenguaje empleado ha de ser transparente y la literatura derivada, como apunta Barthes, ha de disimular su carácter de tal, o sea: ser lo menos literaria posible. Más aún: si cabe, renunciar a ser literaria. 
   Se advierte que detrás de esta construcción está el contrato de verosimilitud, es decir un pacto tácito entre escritor y lector, tal que ambos entiendan por realidad la misma realidad, si cabe la redundancia. De alguna manera, el lector ha de conocer de antemano de qué realidad se le va a hablar, o confiará en que el escritor se la detalle con fidelidad. Esta última es la cualidad más exigida y que mejor define al escritor realista: la fidelidad a lo observado con objetividad impersonal. De ahí que abunden las peculiaridades que un observador atento es capaz de anotar: descripciones de calles, casas, mobiliarios, vestidos, comidas, modos de hablar, expresión de las creencias dominantes, etc. La fidelidad, en el escritor del realismo, se basa, además, en una fe sustancialista. En efecto, él ha de confiar en la eficacia de su observación. 
   En las décadas de los treinta y los cuarenta, el realismo argentino fue sometido a un sutil examen por el principal de los escritores anti-realistas, si se admite la calificación: Borges. Reproducir la realidad, para él, resulta una tarea vana pues si la realidad existe, no hace falta duplicarla, basta con conocerla de primera mano. Es como si intentáramos extender sobre un país un mapa de tamaño real, según su reiterada viñeta. 
   A estas paradójicas dificultades se agrega la creencia borgiana en que la vida de los hombres se repite en el tiempo y la historia humana es la diversa entonación de unas contadas metáforas. En consecuencia, ponerse a observar la existencia exterior es un esfuerzo estéril, porque allí fuera está ocurriendo lo que siempre ocurrió y ocurrirá: las mismas pasiones, las mismas grandezas y pequeñeces, las mismas hazañas y los mismos crímenes de los que nos hablan los clásicos de la literatura. 
   Otras mellas al realismo, por épocas similares, provienen de distintas fuentes. Una es la tardía recepción de cierto surrealismo. Por su incidencia en la narrativa, cito el solo ejemplo de Cortázar. No se trata de la retórica surrealista sino de su concepto de lo surreal y del acceso que el artista tiene a dicha zona del mundo exterior. 
    Otra fuente de cuestionamiento al realismo es el existencialismo. La huella existencial se rastrea en la literatura argentina en narraciones como las de Di Benedetto (Zama), Sabato (El túnel) y hasta en la inicial Beatriz Guido, con sus ensayos de Los dos Albertos, uno de ellos dedicado a Camus. En los escritores del grupo Contorno, a mediados de los cincuenta, la presencia de Sartre es decisiva, no obstante que su narrador más notorio, David Viñas, con algunas innovaciones técnicas provenientes de la literatura norteamericana (Hemingway, Faulkner), mantiene una doctrina realista decimonónica que se resuelve en novelas de tesis sobre distintos episodios de la historia y la actualidad políticas argentinas (Cayó sobre su rostroUn dios cotidianoLos años despiadadosDar la cara). La visión existencialista de la vida humana se enfrenta a ciertas exigencias del realismo. El hombre vive en un medio extraño al cual ha sido arrojado sin causa ni finalidad visibles, lo cual aleja al personaje del medio familiar que le corresponde en un enfoque realista. El mundo existencial está descentrado, dislocado y resulta absurdo, por lo que mal se lo puede encarar en tanto cognoscible, menos aún si el conocimiento se plantea como exhaustivo. Las circunstancias poco importan ante lo primordial que es la existencia humana, igual en cualquier lugar y tiempo. El destino -aunque indescifrable, sentido como tal- la aspiración a encontrarse con ese Dios oculto que suscita una devoción angustiosa y la imposibilidad de la comunicación que encierra a los hombres en la cárcel de una solitaria y abstracta libertad, todos estos incisos se anteponen a cualquier investigación sobre los referentes concretos, que se reducen a minúsculos detalles o excusas alegóricas de la narración.
  Dentro de esta literatura realista hay personajes con rasgos muy característicos, por ejemplo autores que se centran entre los marginales o delincuentes (Arlt), pícaros sin localización social fija (Kordon) o extravagantes (Blaisten). Pequeños seres, de pobres recursos, con alegrías y dolores comedidos, que acaban por personificar la existencia humana como carencia, como indigencia. 

Blas Matamoro. En Biblioteca virtual Miguel Cervantes: www.cervantesvirtual.com
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Nuestra lectura durante el día de hoy estará basada en un cuento de Bernardo Kordon, "Los ojos de Celina". 
Bernardo Kordon  (Buenos Aires, 12 de noviembre de 1915 - Santiago de Chile, 2 de febrero de 2002) fue un escritor argentino. 
Asiduo viajero, recorrió buena parte de América, Europa y Asia dejando testimonio de su travesía en textos como El teatro chino tradicional y Seiscientos millones y uno (1958), relativo a su paso por la China pos-revolucionaria en tiempos de Mao Zedong.

En 1969 debió exiliarse una temporada en Chile por motivos políticos. Varias de sus narraciones fueron llevadas al cine. En 1982 publicó cuentos y colaboraciones en la revista Caras y Caretas. Historias de sobrevivientes de 1983 ganó el primer Premio Municipal.

Ganó el Premio Konex - Diploma al Mérito en Letras en 1984, en la disciplina Cuento con su 1ª obra publicada antes de 1950.  Estilo literario: Con una aparente querencia en el realismo y el costumbrismo, la influencia de la novela norteamericana contemporánea (notoriamente de John Dos Passos) y de aspectos del montaje cinematográfico, lo llevan a experimentar narraciones muy abiertas, donde prima la observación de la vida marginal, los pobres y los desclasados, los ambientes suburbanos y el mundo de la picaresca ciudadana. 


Aquí está el pdf: 


Seguramente, muchos de uds. no estén muy seguros de lo que es un sulky, carro que aún hoy es muy utilizado como transporte dentro de la vida rural. El sulky o sulqui es un pequeño carruaje, por lo general para uno o dos pasajeros, que se utiliza como una forma de transporte rural en muchas partes del mundo. Destaca por su sencilla construcción y escaso peso.

En nuestra clase, hemos vuelto a trabajar sobre la lectura y el análisis de cuentos realistas. Vamos a recordar que los relatos realistas presentan acontecimientos verosímiles (que significa "semejante o similar a la verdad"), similares a los que ocurren en el mundo del lector, que son creíbles porque podrían haber sucedido en algún momento del pasado o de la actualidad. Sin embargo, esos hechos no ocurrieron en la realidad, porque son una invención del autor (son ficcionales), pero está ambientado, tal vez sin decirlo, con acontecimientos que pueden hacer que ese relato al ser realista, logre hacerlo percibir como muy parecido a la realidad.
Sin embargo, el cuento que leímos hoy, que como todo relato es una ficción, es decir, está creado por un autor, está basado en una crónica periodística que leyó el escritor sobre un hecho real.
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Seguimos con los cuentos realistas argentinos, esta vez, también en la descripción de las necesidades de la vida rural del interior de nuestro país, aparecerá un gran escritor llamado Horacio Quiroga.


   El cuento que leeremos ahora es "A la deriva", pulse aquí, está publicado en un libro de relatos que se llama Cuentos de amor, de locura y de muerte.

  En este libro aparecen muchos cuentos interesantísimos que les recomiendo para quienes todavía no lo hayan hecho que los lean porque son muy interesantes (por ejemplo "La gallina degollada"; "El almohadón de plumas"; "A la deriva"; "La insolación"; "La meningitis y su sombra"; etc.).

Horacio Quiroga (Salto, 1878 - Buenos Aires, 1937) Narrador uruguayo radicado en Argentina, considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos, cuya obra se sitúa entre la declinación del modernismo y la emergencia de las vanguardias. Las tragedias marcaron la vida del escritor: su padre murió en un accidente de caza, y su padrastro y posteriormente su primera esposa se suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando. Estudió en Montevideo y pronto comenzó a interesarse por la literatura.
   Sus primeros intentos fueron meras imitaciones de Poe, con quien compartía una especial preferencia por la violencia y la locura; así, algunos de sus primeros cuentos, como "La gallina degollada" o "El perseguidor", pueden calificarse dentro de los denominados relatos sangrientos. La mayoría de sus narraciones aparecieron publicadas en periódicos y revistas y se recogieron posteriormente en forma de libro en las recopilaciones Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918), Anaconda (1921) y El desierto (1924). Sus relatos más característicos dramatizan la pugna entre la razón y la voluntad humanas, por una parte, y el azar o la naturaleza por otra; su fuerza se fundamenta, más que en un minucioso y detallado análisis psicológico, en el estudio de la conducta humana en condiciones extremas. 
  Horacio Quiroga destiló una notoria precisión de estilo que le permitió narrar magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Muchos de sus relatos tienen por escenario la selva de Misiones, en el norte argentino, lugar donde Quiroga residió largos años y del que extrajo situaciones y personajes para sus narraciones. Sus personajes suelen ser víctimas propiciatorias de la hostilidad de la naturaleza y la desmesura de un mundo bárbaro e irracional, que se manifiesta en inundaciones, lluvias torrenciales y la presencia de animales feroces. 


Ahora, los invito a dar lectura dentro del marco histórico del relato realista al cuento de Mujica Lainez, "La pulsera de cascabeles" pulse aquí.


Por último, compartamos la lectura del cuento realista Infierno grande
de Guillermo Martínez
Para su lectura,  aquí en pdf

Para acceder a la comprensión global del texto, siempre es importante saber quién es el autor, puesto que, para terminar de comprender un mensaje, es fundamental conocer a su emisor. Entonces, veamos un poco sobre el autor, Guillermo Martínez, el cual nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, el 29 de julio de 1962. Licenciado en matemática por la Universidad Nacional del Sur en 1984, se doctoró en Buenos Aires en Lógica en 1992 y posteriormente completó estudios posdoctorales en Oxford.
   
Es colaborador habitual con artículos, cuentos y reseñas en los diarios La Nación, Clarín y Página 12. En 2006, fue galardonado con el Premio Mandarache Jóvenes Lectores de Cartagena. En 2014 la Fundación Konex le otorgó el Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los 5 mejores novelistas del período 2004-2007 de la Argentina.

B
IBLIOGRAFÍA
Relatos: "Infierno grande" (1989); "Una felicidad repulsiva" (2013).
Novelas: Acerca de Roderer (1993); La mujer del maestro (1998); Crímenes imperceptibles (2003); La muerte lenta de Luciana B. (2007); Yo también tuve una novia bisexual (2011)
Ensayos: "Borges y la matemática" (2003); "La fórmula de la inmortalidad" (2005); "Gödel para todos" (2009).



El ensayo

 



Ahora, trabajaremos sobre un texto narrativo, que se construye a través del discurso argumentativo: el ensayo. 

EL ENSAYO

 El ensayo es una composición expositiva, preferentemente en prosa, que suele proporcionar información, interpretación o explicación acerca de un asunto tópico, sin incluir procedimientos novelescos o dramáticos. 
Este género literario que puede abocarse a materia científica, histórica, literaria, filosófica, etc., no tiene la profundidad del tratado o la monografía, pero pone especial cuidado en la amenidad y en la elaboración estilística.
 Su extensión generalmente es limitada, pero a veces, no es la dimensión sino la actitud la que define la naturaleza del ensayo. En Hispanoamérica, el ensayo ha sido uno de los campos más fecundos de la literatura por el volumen comparativo de la producción y la importancia que ha exhibido, especialmente como instrumento de polémicas artísticas y políticas.

Antecedentes
 La denominación parece originarse en el advenimiento de una interpretación científica de la realidad, en la que el ensayo –como su nombre lo indica- presupone una formulación provisional, ni definitiva ni verificada, de las opiniones que enuncia. Confirma esta presunción el hecho de que en la nomenclatura literaria el término ensayo en su acepción moderna haya surgido en el Renacimiento, cuando fue adoptado por Michel de Montaigne (sus “Essais”) y por Francis Bacon. La mención de estos dos autores, por lo demás, permite formarse una idea de elasticidad y amplitud que admite el ensayo, que puede ser comparativamente extenso, subjetivo, errático, en uno de sus extremos, y breve, conciso, objetivo y riguroso en el otro.
 Sean cuales fueren el tono y la dimensión del ensayo, éste debe resultar persuasivo y ha de crear en torno del lector una especie de sortilegio verbal, lo cual significa que el texto tiene que revelar ciertas virtudes de escritura y cierta cualidad de estilo que convierten a este género en uno de los ejercicios más exigentes y decantados de la prosa. Por consiguiente, si las ideas que expone pueden juzgarse provisionales, lo que confiere al ensayo su fuerza de convicción y su carácter definitivo es la forma en que es utilizado el lenguaje, la tersura expositiva que logra capturar al lector mediante una suerte de efecto hipnótico.


Los temas.
Cualquier tema puede ser motivo de un ensayo: conocimientos y experiencias del autor, razonamientos propios o ajenos, observación directa de la realidad, siempre que el desarrollo sea original y subjetivo.


Objetivos del Ensayo
El ensayo tiene por objeto, como la monografía, un tema específico. Por lo general es un texto breve que se centra en algún aspecto de un tema determinado y que presenta las ideas del autor, con los argumentos que se sostienen sus apreciaciones. Para escribir un ensayo, a pesar de su brevedad, es imprescindible dominar el tema en discusión.
Para realizarlo, requiere un plan previo de trabajo que, normalmente, se atiene a tres partes fundamentales: presentación de la tesis, demostración y conclusión, pero a diferencia de la monografía, no lleva estos títulos, ya que se presentan en un continuado de párrafos sin aclaración de los mismos.

Estructura.
Se organiza de la siguiente manera:
1- Presentación del tema: en la que se intenta captar la atención del lector y en la que se puede adelantar la tesis. Los recursos utilizados para captar esa atención pueden ser desde una pregunta que podría hacerse el lector y que el autor recupera. Imaginar al destinatario es fundamental en el ensayo, porque se trata de un texto argumentativo que pretende convencer al receptor.
2- La argumentación: para argumentar a favor de la tesis propuesta (sin la necesidad fundamental de citas textuales, como sí requiere una monografía) se pueden expresar opiniones, comparaciones, refutaciones, etc. Una estrategia bastante frecuente, consiste en citar a un posible adversario, con el fin de eliminar las razones que se podían aducir en contra. Los ensayos exponen las ideas y apreciaciones de un autor; por lo tanto, encontraremos en ellos abundantes marcas de subjetividad: valoraciones positivas o negativas, manifestaciones de adhesión o de rechazo, y también una buena cantidad de modalizadores de las afirmaciones (quizás, creo, a mi entender, en mi opinión, etc.)
3- Conclusión: en la que se sintetizan los argumentos y se confirma la tesis. En ella también pueden señalarse aperturas hacia otros temas no considerados en el texto, las cuales pueden ofrecerse en una pregunta abierta o retórica.


Plan de trabajo
1) Definir la tesis que será defendida en un ensayo.
2) Pensar una presentación del tema en la que se introduzca la cuestión temática, emplear alguna frase que impacte al receptor (pueden ser planteadas como interrogantes) y que despierte su interés por el texto y luego, plantear la tesis.
3) Armar una lista de posibles argumentos a favor de la tesis. Investigar sobre el tema, buscar alguna cita de autoridad, e imaginar la afirmación de un posible adversario para escribir una refutación.
4) Con todos los elementos acopiados, armar el plan de escritura de un ensayo que defienda la tesis previamente seleccionada. Ordenar en el plan, los argumentos elegidos.
5) Intentar escribir un bosquejo. Es conveniente que la argumentación no sea muy compleja, si es la primera vez que se escribe un ensayo.
6) Una vez escrita la primera versión, realizar las revisiones necesarias (las mismas que se realizarían si fuese una monografía): un buen producto es siempre el resultado de sucesivas correcciones. Si es posible, escribir el primer borrador con suficiente anticipación como para que se pueda dejar sin tocar un par de días, ya que la distancia podrá permitir adoptar una mirada más fría o más crítica. 

Otra estrategia muy útil para corregir es pedir a alguien que lo lea y que comente si entiende, si está bien organizado, si responde a la consigna de partida.
7) Si bien el ensayo no posee citas textuales, es necesario que luego de finalizarlo se presenten también aquellos textos y/o páginas web que hayan sido utilizadas para su realización. Aquí, al pie, les presento el modo de citar la bibliografía consultada, basándome en los textos leídos para la redacción de esta entrada a nuestra clase por blog.
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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
• AA. VV., El ensayo argentino, 1930-1970, antología, CEAL, Buenos Aires, 1981.
• AA. VV., Introducción literaria III. Estrada, Buenos Aires, 1988.
• AA. VV., Lengua y Literatura II. Estrada, Buenos Aires, 2005.
• REST, Jaime, Conceptos de literatura moderna. CEAL, Buenos Aires, 1979.



Orígenes del teatro griego y del teatro romano

 



Características del teatro griego 
y del teatro romano

* De  acuerdo  con los teóricos, el teatro nace en la antigua civilización griega; sin embargo, la mayoría de estudios afirman que  las primeras manifestaciones teatrales surgen en la prehistoria, cuando el hombre  se cubría con pieles  de animales e imitaba los movimientos  de  las fieras que iban a cazar, estas danzas mímicas eran una especie de ritual. De igual modo puede  considerarse, en el  estudio de los orígenes del  teatro, a las antiguas ceremonias religiosas celebradas en torno a la agricultura, en las que se incluían cantos, danzas y recitaciones oraciones  elaboradas para ser presentadas antes el público.

EL DITIRAMBO: orígenes del teatro griego
El ditirambo se practicaba en Grecia en los festivales en honor a Dionisio, a estos festivales se los llamaba Festivales Dionisíacos dionisias
Un individuo del coro, aquel que recitaba el ditirambo, aparecía vestido de Dionisos, en el vestíbulo del templo (donde el coro se agrupaba en torno al altar del sacrificio rodeado en ancho círculo por el pueblo) y con palabras exhortaba a los danzantes para que iniciaran el canto. El ditirambo es un coro; su función era la plegaria y la oración al dios. También servía como narrador principal de una historia que no necesariamente tenía que estar relacionada con Dionisio. El coro era un narrador omnisciente pues conocía el pasado, presente y futuro. 
Parece ser que Tespis , el director del coro, alrededor del año 530 a.C. añadió a los cantos corales una representación de la leyenda de Dionisos, dando así lugar al actor, haciendo distinción entre el personaje principal que habla al que el coro responde.

El teatro nace con el aumento de autores, donde aumentan las posibilidades dramáticas al aumentar la acción, los comienzos de un diálogo, la iniciación de la preponderancia que pronto había de adquirir la forma dramática sobre la lírica del ditirambo. Al crecer el número de autores, el coro desaparece. Durante el siglo V a.C., en Atenas se llevaban a cabo "Festivales Dramáticos" tanto los relacionados con el culto a Dionisos como las Apolíneas, con culto a Apolo.  
 Fue la época de mayor esplendor cultural griego; el teatro estaba consolidado por las obras maestras de dramaturgos como Esquilo (525-456), quien comenzó su florecimiento y cuyos dramas se enlazan por los asuntos con la poesía homérica; Sófocles (496-406), quien le dio su mayor apogeo,  y con Eurípides (480-406) se inició la decadencia de la época. Tiempo después, en la comedia se destacó Aristófanes (450-385).

   El primer certamen de comedias se celebra en Atenas en el año 486 a.C. Con él se inicia el período de la Comedia Antigua. No se poseen piezas completas de los predecesores ni de los contemporáneos de Aristófanes, quien fuera reconocido por su pueblo como el mejor de los poetas cómicos.

En las obras de Aristófanes se advierte el cambio de ideas producido por la guerra del Peloponeso; vemos entre algunas de ellas, el problema del feminismo: en Lysístrata, (411 a. C.) Aristófanes presenta a las mujeres tomando por su cuenta la empresa de acabar la guerra y obligando a los hombres a capitular por fuerza. En otra comedia, ya de la postguerra, del año 392, las mujeres asaltan el poder, dan al Estado una nueva constitución y quitan el voto y los derechos políticos a los hombres. En cambio en El misántropo, un pasaje sobre la educación y función de la mujer en la sociedad ateniense, nos ubica ante el tema de la misoginia constante en la comedia griega, profundamente marcado en Menandro. 
Pérdida casi total del coro, frente al lugar destacado que éste tenía en las tragedias y a la gran importancia que ocupaba incluso en la Comedia Antigua. En la Comedia Nueva, la función del coro sólo es servir de interludio entre los distintos actos; no tiene ninguna relación con la acción escénica de la obra. En este sentido, el coro únicamente ejecuta una danza. 
Las comedias se representaban en certámenes que tenían lugar dos veces al año en el contexto de dos importantes fiestas (Dionisias Urbanas y Leneas), en las que la ciudad encargaba a un hombre rico (el corego) que se hiciera cargo de los gastos que conllevara la representación (costeada parcialmente por el Erario público). Las representaciones tenían lugar dentro del teatro de Dioniso, divinidad bajo cuyo patronazgo se encontraban la Tragedia y la Comedia.

Los actores eran profesionales y en número de tres, aunque pueden llegar a ser de cuatro por pieza. En el cómputo no entran los numerosos personajes “mudos”, como esclavos, niños y acompañantes diversos. El actor va siempre disfrazado y con máscara, exagerando su silueta con cojines. Si representa a un hombre, un falo de cuero es parte indispensable de su vestimenta. El actor recita y, en menor medida, canta. A veces danza con el Coro o ejecuta un baile solo.
De los ensayos se encargaba el didáskalos o productor, que en ocasiones era el mismo autor. Se buscaban coro y actores. Todos ellos eran hombres que, al desempeñar papeles femeninos se disfrazaban convenientemente. Esto sucedía incluso en el caso de que hubiera que representar a una mujer desnuda. El número de coreutas o componentes del Coro era de veinticuatro. En las partes recitadas tomaba la palabra un solo individuo en representación del Coro: el corifeo. 

La trama argumentativa en la organización de un discurso


 TEXTO ARGUMENTATIVO

   Este texto trata de persuadir o convencer a quien lee, sobre un punto de vista acerca de algún tema específico, es así que es necesaria la existencia de un emisor que tenga una opinión determinada, que la transmita a un destinatario (o varios) con el fin de hacerle cambiar de parecer o hacerle dudar acerca de su creencia, con la idea de que haga suyo el pensamiento planteado. Que el receptor acepte o acuñe lo que el emisor presenta, dependerá de los argumentos que este último utilice o dé al destinatario y de cuán válidos sean sus defensas respecto al tema en cuestión.
   Para ello, quien habla, usará un lenguaje sofisticado, que no responde a cursilería pero sí a una mayor elaboración textual y será formal o informal según el contexto y propenderá al correcto uso de los nexos causales y consecutivos.
   La forma de argumentar responde a:
tesis – contratesis – argumentos – bases – garantías – respaldos

  Algunos ejemplos de textos argumentativos son los ensayos, debates, textos discursivos científicos, editoriales de un diario o revista; textos discursivos religiosos o teológicos y lingüísticos, etc.
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Qué es la Trama Argumentativa?

   La trama argumentativa es la idea de persuadir y convencer a una audiencia de un tema en particular avalado por razonamiento crítico y evidencia. Es especialmente utilizada en la escritura, en donde el escritor busca probar, desmentir, refutar o persuadir al lector sobre hechos o ideas.
  En conversaciones orales, la trama argumentativa es utilizada cotidianamente en mesas redondas, discursos y debates. Por ejemplo, podría ser utilizado por un político para defender las medidas que ha propuesto para su gobierno, y hasta puede ser utilizado en una conversación en la que se pueda persuadir al interlocutor para que modifique su modo de actuar o de pensar.
Características de la trama argumentativa
 La argumentación se considera una habilidad de razonamiento central para pensar críticamente por medio de afirmaciones avaladas por evidencia. Es por ello que la trama argumentativa propone un argumento con principio y fin. Este argumento debe estar explícitamente expuesto.
 La meta principal del argumento es persuadir a la audiencia a considerar un problema, generar soluciones, justificar ideas y tomar decisiones lógicas. Generalmente, la argumentación y la exposición son utilizadas en conjunto. 
 La exposición se basa en mostrar ideas y hechos sin intentar convencer a la audiencia, mientras que la argumentación basa su argumento en exponer ideas y hechos, denominados evidencia, para persuadir.
  La trama argumentativa es utilizada ampliamente por científicos, filósofos, políticos, reporteros y publicistas. La argumentación debe sostener dos puntos de vista que presenten desacuerdo y oposición. Cada planteamiento debe respaldar la tesis con información irrebatible, definiciones y contraste de ideas.
 Tanto el texto como el discurso argumentativo requieren una investigación previa en donde el autor adquiera, por medio de evaluación, experimentación o interpretación, evidencia que permita establecer una posición de una manera concisa.


Estructura: texto y discurso argumentativo (pulse aquí)

*  Inicialmente, el autor expone la importancia del tema la sociedad, exponiendo las características generales del tema con una posición neutral. Seguidamente, el autor propone la tesis, o el argumento, de una manera clara y concisa.
* El cuerpo del texto o discurso se centra en la evidencia adquirida por el autor. Generalmente, las ideas son presentadas de manera individual y están directamente relacionadas al argumento. En la primera parte del cuerpo, el tema es presentado a fondo y forma la base del discurso. Los hechos, ideas o evidencia son explicados de manera específica. 

* El argumento es luego respaldado por los párrafos de apoyo. Este complemento de la trama argumentativa fortalece el punto de vista del autor. Es aquí donde el autor debe interpretar la evidencia adquirida. El contenido de apoyo es considerado el más relevante del discurso, pues justifica los motivos para persuadir a la audiencia.

En la trama argumentativa, es importante considerar el punto de vista que se opone a la idea inicial del autor. Esta información se presenta como evidencia factual, lógica o estadística. Luego, el autor discute como la evidencia presentada por la oposición está desactualizada o mal informada.

Finalmente, el discurso y el texto argumentativo terminan con la conclusión. Además de re-exponer el argumento, el autor brevemente resume la evidencia y explica como dicha información apoya la tesis inicial. 
Esta sección sintetiza la información del discurso o el texto a la audiencia y deja la última impresión. Por ello, la conclusión se caracteriza por ser inmediata, efectiva, y lógica. A su vez, sugiere ideas de investigación adicionales para obtener mayor evidencia que fortalezca la tesis.

Las técnicas con función argumentativa

Estamos frente a un discurso argumentativo cada vez que cualquiera pretende convencer a otro para que adhiera a su opinión o para impulsarlo a determinada acción. 

Toda argumentación existe  siempre para alguien: es necesario que el argumentador  se haga una representación de este destinatario. Toda argumentación obliga a los participantes a adoptar roles específicos: argumentador, el que quiere convencer argumentatario, el destinatario del discurso.

Descansa sobre un objeto o campo problemático y apunta a un fin: intenta que el argumentatario comprenda por qué el argumentador ve las cosas de esa manera.

El argumentador calcula las posibles reacciones del argumentatario: sus posibles preguntas, objeciones y críticas y las evidencias que supone compartidas con el argumentatario.

RecursosLas estrategias o recursos argumentativos son procedimientos lingüísticos que se utilizan para fundamentar una opinión y convencer al destinatario. Algunos de ellos son: 

Ejemplificación: hacer mención de todos los datos estadísticos que puedan ayudar al discurso argumentativo. Se utiliza para reforzar la idea que quiere defenderse y hacer más claro el punto de vista adoptado. 

Comparación: se relacionan situaciones, objetos o conceptos, por oposición o analogía, con el fin de reafirmar el razonamiento expuesto.

Causa y consecuencia: se mencionan causas o consecuencias de los hechos presentados, mediante el empleo de conectores. El texto argumentativo exige que el argumentador utilice enunciados verosímiles, estableciendo relaciones de fundamentación (debe explicar en qué basa sus afirmaciones). Estos enunciados aparecen conectados por:  

 - conectores lógicos: en primer lugar; por otra parte; finalmente; resumiendo; por lo tanto; pero;  entonces; aunque; pues; vale decir; para concluir; en conclusión; debemos señalar; etc.

   _ modalizadores: posiblemente; sin duda; es evidente; está claro que; se equivocan al decir; etc.

Uso de pronombres que involucren al receptor: El argumentador involucra al lector en su discurso, por lo tanto los pronombres utilizados serán los de la primera persona singular yo, o la primera persona plural nosotros: muchos nos preguntamos; vemos que se trata; creo que la única solución posible; etc.

Citas textuales o de autoridad: se incorporan en el texto opiniones de participante, autores reconocidos o especialistas en el tema tratado para respaldar la postura adoptada. Será fundamental el citar a aquellas personas que hayan demostrado autoridad y conocimiento en el tema a tratar por el argumentador: como lo caracterizara Borges; según afirman los expertos; etc.

Preguntas retóricas: son preguntas que es autor se hace a sí mismo para estructurar su discurso o para hacer que el destinatario tome conciencia de algo en particular. Estas  preguntas no pretenden ser respondidas, porque ya se conoce su respuesta o no tienen contestación: ¿No es el petróleo, acaso, el que mueve el mundo.

Refutación: el emisor presenta opiniones contrarias a las suyas y expone argumentos para impugnarlas: a pesar de lo asegurado por el doctor fulano, según mengano...

Hacer concesión / generalizar: El argumentador presupone que para convencer debe, además de proporcionarle argumentos, predisponer bien al receptor para la adhesión a su tesis. Para ello deberá seguir uno o todos de los siguientes pasos: ceder para convencer (es cierto que... pero...) o generalizar (Todos hacemos uso de Internet).

Organización: En cuanto a su organización, no hay más que dos partes indispensables en el discurso argumentativo: la enunciación de la tesis y los medios para probarla. Sin embargo, el orden de la presentación de los argumentos es fundamental para construir las condiciones de recepción más favorables para la aceptación de la tesis: siempre la organización del discurso argumentativo debe tener en cuenta la situación en que se desarrolla, el destinatario al que se dirige, la posición de enunciador y el objeto del discurso.

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Las partes de un discurso.
1.Introducción: el/la autor/a expone la importancia del tema, exponiendo las características generales del tema con una posición neutral. Seguidamente, propone la tesis de una manera clara y concisa.
2.Desarrollo/Tesis: 
El cuerpo del texto o discurso se centra en la evidencia adquirida por el autor. 
I) En la primera parte del cuerpo, el tema es presentado a fondo y forma la base del discurso. Los hechos, ideas o evidencia son explicados de manera específica. 
II) El argumento es luego respaldado por los párrafos de apoyo. Es aquí donde la/el autor/a debe interpretar la evidencia adquirida para fortalecer el punto de vista, pues justifica los motivos para persuadir a la audiencia. Es importante considerar también el punto de vista que se opone a la idea inicial, para que la/el autor/a discuta cómo la evidencia presentada por la oposición está desactualizada o mal informada.

3.Conclusión: Finalmente, el discurso y el texto argumentativo terminan con la conclusión. Además de re-exponer el argumento, el/la argumentador/a brevemente resume la evidencia y explica cómo dicha información apoya la tesis inicial. Esta sección sintetiza la información del discurso o el texto a la audiencia y deja la última impresión. Por ello, la conclusión se caracteriza por ser inmediata, efectiva, y lógica. A su vez, sugiere ideas de investigación adicionales para obtener mayor evidencia que fortalezca la tesis.
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Los/las invito a compartir la lectura de dos textos argumentativos de género narrativo, uno epistolar, escrito con el fin de denuncia, construido por un periodista y  escritor argentino, Rodolfo Walsh al cumplirse el primer año del último Golpe de Estado del siglo XX, el 24 de marzo de 1977, Carta abierta a la Junta Militar pulse aquí (esta carta posee todos los elementos de una argumentación: datos; citas de autor; cohesión textual a través de conectores que relacionan unos conceptos y/o datos con otros con la intención de convencer; testimonios; etc.)y el otro, de trama argumentativa discursiva, escrita por Gabriel García Márquez  "La soledad de América Latina" pulse aquí, discurso que el literato leyó en Estocolmo en ocasión de recibir en 1982 el Premio Nóbel de Literatura.

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Contextualización

Desde su acceso al poder en marzo de 1976, la dictadura cívico-militar instrumentó una serie de medidas tendientes a controlar y silenciar a los medios de comunicación y la opinión pública.
La voz del Estado se constituyó en la única voz, eliminando cualquier disenso que pudiera cuestionar o contradecir el discurso oficial.
   Apelando al concepto de “guerra interna” -producto de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN)-, al leit motiv de la “lucha antisubversiva” en todos los frentes (militar, cultural, ideológico), la dictadura recurrió tanto a ciertos “marcos normativos” (el Comunicado Nº 19, por ejemplo) como a la persecución de medios (interviniendo radios y canales de televisión, expropiando o clausurando algunas revistas y diarios) y personas (asesinando, encarcelando, forzando el exilio, o recurriendo a la metodología de la desaparición), buscando potenciar a través del miedo y el uso del terror el disciplinamiento, promoviendo tanto la delación como el alcance de la (auto)censura.

CARTA ABIERTA DE UN ESCRITOR A LA JUNTA MILITAR
  En ese contexto de aislamiento y parálisis, para Rodolfo Walsh lo primero es informar. Se vuelve imperioso construir un canal alternativo que permita contrarrestar el amordazamiento de la prensa y la estrategia de ocultamiento y desinformación instrumentada por la dictadura. “El relato del Estado ya no tiene como prioridad producir verosimilitud, sino terror”.1
 Consciente de esto, y asumiendo lúcidamente que “el terror se basa en la incomunicación”, Walsh intenta llevar a cabo una estrategia de (contra)información y de (contra)inteligencia que, por un lado, estimule y permita que cada receptor del mensaje se convierta en un nuevo emisor -produciendo de esta forma una cadena de información-; y por el otro, intenta abrir grietas en el bloque de
poder hegemónico a partir de profundizar las contradicciones y tensiones hacia el interior del mismo.
  Producto de esa estrategia de comunicación alternativa, de develamiento de las atrocidades cometidas por la dictadura, es que hacia fines de 1976 Walsh (además de la creación de ANCLA y Cadena Informativa) “empieza a concebir la idea de escribir una serie de Cartas Polémicas que distribuiría desde la más estricta clandestinidad. Se trataba de recuperar su identidad, y con ello toda su trayectoria personal para hacerla valer como un arma en esta nueva etapa”.2
   En ese marco y fruto de tres meses de elaboración, se inscribe la “Carta abierta…”, que, contemporánea a los hechos que denuncia, se ha erigido en el documento que con mayor lucidez y profundidad revela el proyecto de país diseñado por los militares junto con sus socios y cómplices civiles. Tal como expresa el crítico y escritor Daniel Link, “Los archivistas y los historiadores podrán corregir con justicia cada uno de los datos que Walsh encuentra y transcribe para darle sentido al episodio más sombrío de la historia argentina. Pero no habrá un solo dato que corregido, permita quitarle a ese texto decisivo de la modernidad occidental (comparable sólo al “Yo acuso” de Emile Zola) la fuerza que desde un comienzo tuvo para definir de un solo golpe lo que era la dictadura (sus fundamentos,
su modo de operar, su metafísica del mal y su carácter absolutamente suicida)”.3
   De allí la vigencia de este documento y su notable capacidad para seguir interpelando a las nuevas generaciones interesadas en el tan incómodo como necesario ejercicio de la memoria.

1 Aguilar, Gonzalo Moisés: “Rodolfo Walsh: Escritura y Estado”, en Lafforgue, Jorge (Editor): Textos de
y sobre Rodolfo Walsh. Alianza. 2000.
2 Ferreira, Lilia: “El último verano”; en “30 años sin Walsh”, Suplemento Radar, Página 12. 25.03.07.
Como señala la propia Lilia en el mismo artículo “Este proyecto de acción política también se desprendía
de su total certeza de que la derrota de la resistencia armada era irreversible”.
3 Link, Daniel: “Un escritor en el límite”; en “30 años sin Walsh”, Suplemento Radar, Página 12.
25.03.07. 

CENTRO CULTURAL DE LA MEMORIA HAROLDO CONTI /ÁREA / EDUCACIÓN PARA LA MEMORIA

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Aquí también tenemos dos discursos interesantísimos en estos Audios compartidos:
Discurso de niña indígena Natalia Lopez Lopez, es una pequeña nahuatl nacida en 2002. Participó en 2013 en el Tercer parlamento infantil en el Congreso del Estado en defensa de la cultura mejicana pulse aquí
Y aquí, otro discurso a todos los mejicanos sobre la integración y el orgullo nacional pulse aquí

Por último, los invito a elaborar un discurso con trama argumentativa (cuya extensión no supere dos páginas sobre alguno de los siguientes temas (o los que les despierte interés):
* Avances científicos en tiempos de pandemia.
* La educación en tiempos posteriores a la pandemia.
* El turismo, los viajes aéreos y la política internacional post-pandemia.
* Las relaciones humanas después de tanta virtualidad.
* Las consecuencias de la pandemia en el arte.
* La justicia en tiempos de pandemia.
* Las "fake news" en pandemia y el rol de los periodistas.
* El abuso policial en tiempos de pandemia.

El género narrativo y sus tipologías textuales


 Género narrativo. 

    El GÉNERO NARRATIVO es aquel que se basa en el relato o referencia de hechos, acontecimientos o sucesos. En el hecho narrado confluyen diversos elementos estructurales que configuran el mundo creado por el escritor y que son los personajes, el espacio, el tiempo y sobre todo las acciones y los acontecimientos.
Narra o cuenta sobre un hecho o suceso que ha acontecido, sea en un tiempo presente o a lo largo de un plazo determinado. 

Tipos de textos narrativos:  
Los textos son el resultado del uso que se hace del lenguaje. Frente a un mismo tema se puede utilizar el lenguaje de manera tal que se originen distintos tipos textuales. De esta manera, cada tipo textual tendrá una finalidad diferente.

TEXTO DESCRIPTIVO: busca entregar información específica de algo o alguien, caracterizar, o mostrar – de modo concreto – a una persona o a una situación. Ejemplos de este tipo de texto son las recetas de cocina, índices de libros, los inventarios, las bibliografías, diccionarios; avisos publicitarios y guías.

TEXTO EXPOSITIVO: La función principal de este tipo de texto es difundir o dar a conocer algo, presentarlo o enseñarlo, por medio de un lenguaje claro y ordenado, donde existe una idea eje o principal y una demostración de una hipótesis. Tipos de textos expositivos: Divulgativo: De comprensión sencilla y abierta a todo público. Ejemplos: Conversaciones familiares, anécdotas, chistes, cartas informales, tipos de entrevistas, etc.
Especializado: Implica un mayor grado de comprensión del lector y el lenguaje utilizado es más complejo y elaborado, en ocasiones respondiendo a terminología propia de las ciencias. Ejemplos: conferencias, seminarios, simposios, charlas, informes, discursos (sean científicos, políticos u otros) y entrevistas formales.

TEXTO ARGUMENTATIVO
Este texto trata de persuadir o convencer a quien lee, sobre un punto de vista acerca de algún tema específico, es así que es necesaria la existencia de un emisor que tenga una opinión determinada, que la transmita a un destinatario (o varios) con el fin de hacerle cambiar de parecer o hacerle dudar acerca de su creencia, con la idea de que haga suyo el pensamiento planteado. Que el receptor acepte o acuñe lo que el emisor presenta, dependerá de los argumentos que este último utilice o dé al destinatario y de cuán válidos sean sus defensas respecto al tema en cuestión.

Formas narrativas ficcionales
  En nuestra época, las predominantes son el cuento y la novela. Expresan hoy lo que en otro tiempo fue patrimonio de la epopeya, de la crónica, del folklore y de las leyendas heroicas. 
  En la obra literaria es esencial la función de la palabra poética porque es a través de su mensaje que el escritor crea sus propios mundos de ficción. El lenguaje supera su mero valor de instrumento de comunicación y se convierte en vehículo para la expresión de lo personal.
  Dentro de los textos Literarios (ficcionales) también encontramos: leyendas, fábulas, epopeyas, historietas o cómics y mitos (mundos ficticios). 
No literarios (no ficcionales): diarios, anécdotas, reportajes, relato histórico, crónicas; cartas, noticias, biografías (narran hechos reales). 

La descripción en los textos narrativos: la trama narrativa es la principal, pero no la única. Aparece entre otras, la trama descriptiva (en ella se brindan características de algo o de alguien). 
Esta trama construye, en los cuentos, el mundo en el que ocurre la historia que se narra. La descripción se construye a partir de los siguientes recursos:

* la enumeración de elementos.

* imágenes visuales y comparaciones.

* la descripción del personaje (se denomina retrato).

* se utilizan verbos de estado y de percepción.

* utiliza modalizadores (ciertos adjetivos, sustantivos que acercan al comentario, la evaluación).

* procesos espectáculo: se toma un hecho que es marginal y se lo describe como a algo central.


Los textos literarios tienen una finalidad estética. En el caso de los textos literarios narrativos hay un narrador que presenta los hechos. Estos hechos son ficticios aunque, muchas veces, la literatura toma algún dato o acontecimiento de la realidad y la recrea en una historia ficticia. En este tipo de discurso, prevalece la función poética del lenguaje con una trama narrativa (relato de una sucesión de hechos). Suele haber descripciones de lugares y personajes.


  El cuento: caracteres.

* Es una narración breve

* Está escrito en prosa

* Tiene autor conocido, salvo los que pertenecen al folklore.

* Presenta una trama concentrada en tensión y peripecias para lograr un efecto único.

* No permite muchas separaciones ni de tiempo ni de espacio

* No admite multiplicidad de personajes; aparecen caracterizados con los rasgos estrictamente necesarios.


La novela. Es un formato textual de carácter narrativo más extenso que el cuento. En ella, un narrador relata hechos ficcionales en los que intervienen personajes y que se desarrollan en un espacio y tiempo determinados. A diferencia del cuento, que se centra en una acción privilegiada, la novela, por su extensión y su carácter narrativo y descriptivo, crea mundos complejos, y así da a los lectores la sensación de adentrarse en una realidad alternativa variada y verosímil.

 Diferencias entre el cuento y la novela

    El cuento y la novela al surgir en un mismo terreno (el discurso narrativo) tienen puntos de contacto: ambos proporcionan un conocimiento de la realidad y enriquecen al lector al multiplicar a través de la ficción sus experiencias vitales. El carácter durativo de la novela permite un mayor desarrolllo argumental: la participación de un número más elevado de personajes, descripciones espaciales y temporales detalladas, frente a la brevedad y concisión esenciales al cuento.



  Pero también dentro de las formas narrativas encontramos la crónica periodística, la noticia, el texto de divulgación científica y la biografía, cuya intencionalidad es informativa. A estos últimos se los denomina no ficcionales, ya que no alcanza con que sean creíbles, sino que deben ajustarse a la realidad y por lo tanto, ser veraces.
  Los textos son el resultado del uso que se hace del lenguaje. Frente a un mismo tema se puede utilizar el lenguaje de manera tal que se originen distintos tipos textuales. De esta manera, cada tipo textual tendrá una finalidad diferente.

TEXTO INFORMATIVO: relacionados con la función referencial del lenguaje y que aportan información de diversa índole dentro de dicho texto.  Ejemplos de este tipo de texto son la crónica, la noticia, el reportaje y la entrevista.

La crónica periodística: género periodístico informativo.
Finalidad: divulgar un suceso; informar sobre algún acontecimiento actual o vinculado a la actualidad con la intención de ser objetivos. Entre ellos se encuentran
·         la noticia: narración breve; datos básicos sobre un hecho; responde a seis preguntas básicas: qué (naturaleza del hecho), por qué, cómo, dónde, cuándo y quién.
·          la crónica: más extensa; narra los hechos en forma cronológica; incorpora dichos de terceros (relatos de testigos, de especialistas, de familiares, etc.) y datos de archivos (de noticias o crónicas relacionadas con hechos anteriores, o de otros casos similares con los cuales establecer comparaciones). Caracteres: trama narrativa en la que se desarrollan los episodios, rara vez se incluyen evaluaciones del autor; utiliza vocabulario específico o técnico; se caracteriza por presentar los hechos de manera objetiva, motivo por el cual narra los acontecimientos en 3° persona del singular.
  La crónica policial: tanto la crónica como el relato policial clásico se articulan alrededor de la pregunta acerca del criminal y su móvil. La diferencia está en que en la literatura descubrir el móvil sirve para descubrir al criminal y en la crónica periodística, el criminal importa más que nada para resaltar el móvil. La crónica policial espectaculariza las relaciones de causalidad: “drama por pasión”, “crimen por ajuste de cuentas”, etc. Las causas son estereotípicas, están automatizadas. Las crónicas también se apartan de la literatura porque las redes de sentido que construyen a partir del vocabulario son, clisés, por ejemplo, los delincuentes aparecen como “maleantes”, “malvivientes”, “malhechores”, “forajidos”, “bandidos”, “vándalos”, “piratas”, etc., y los hechos ocurridos como “fatales”, “sórdidos”, “terroríficos”, etc.


Funciones del lenguaje

  Un mensaje siempre se emite con un propósito determinado, por ejemplo, informar, opinar, producir una determinada sensación o dar una orde...